«Pedimos que la Guàrdia Urbana haga cumplir la ordenanza, que prohíbe la oferta de servicios sexuales en un radio de 200 metros de todo centro escolar», explicó ayer Miquel Casajuana, vecino afectado. En la ronda hay varios centros escolares, como el IES Lluïsa Cura.
Los vecinos llevan 15 días haciendo caceroladas cada noche a las 21 horas. Algunos, según Casajuana, lo hacen detrás de los porticones porque «tienen miedo de las mafias» que controlan a las prostitutas.
En el último año, el distrito de Ciutat Vella ha clausurado 18 pisos utilizados como prostíbulos, 13 lo hicieron cuando recibieron la notificación de cierre y los otros fueron precintados.
Además, el distrito tiene abiertos 14 expedientes de otros tantos meublés para cesar su actividad ilegal. La mayoría de estos pisos se concentran en las zonas con más prostitución: en Ronda Sant Antoni y la calle Sant Ramon, en el barrio del Raval.


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