La admisión por parte del exciclista estadounidense Lance Armstrong del uso de sustancias dopantes durante su carrera podría crear al texano nuevos quebraderos de cabeza legales, aunque la amenaza de ser encarcelado por perjurio ya ha prescrito.
Así, tras la confesión que se hará pública este jueves por parte del americano en el programa de Oprah Winfrey, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que abandonó una investigación criminal sobre el de Austin hace dos años sin lograr cargos, podría decidir volver a intentarlo, aunque los expertos lo ven improbable.
"En uno lado están las consecuencias legales y la denuncia financiera, y en el tro las consecuencias de relaciones públicas", indicó al respecto Geoffrey Rapp, profesor de leyes de la Universidad de Toledo en el estadio de Ohio. "Creo que ha tomado la decisión que el valor de su nombre, salvando algo de esto, excede los costes legales", añadió.
Además, aunque otros deportistas que han sido procesados por sus conexiones con el dopaje, como la atleta Marion Jones y el jugador de béisbol Barry Bonds, Armstrong parece estar a salvo de los cargos por perjurio o falso testimonio, según expertos legales.
Y es que el último testimonio bajo juramento grabado del texano en el que afirmaba no haber tomado sustancias dopantes data de un caso de arbitraje en 2005 sobre una disputa sobre si debería recibir bonus monetarios a la luz de las acusaciones de dopaje, pero el estatuto de limitación por perjurio ha expirado.



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