Al menos 13 personas - tres de ellas periodistas de medios mexicanos - estaban heridas, según dijo a Reuters una fuente del Gobierno.
La fiscalía estatal informó de al menos 32 detenidos.
Los agentes federales, que retomaron el domingo el control del centro de la turística ciudad -sitiado desde hace cinco meses por maestros y activistas que exigen la salida del gobernador Ulises Ruiz-, se enfrentaron con gases lacrimógenos y potentes chorros de agua a los manifestantes, que lanzaban bombas incendiarias caseras y piedras.
'Vamos a pelear hasta que salga el gobernador, mira lo que nos está haciendo, mira cómo está gobernando al punto de la represión, a punta de golpes', dijo a Reuters Leonardo, estudiante de 22 años parapetado tras un muro en la universidad, con una máscara de tela como protección antigás.
Tras varias horas de enfrentamiento, las fuerzas antidisturbios retrocedieron, mientras en las calles miles de manifestantes y vecinos airados que salieron a defender la universidad coreaban 'Ulises ya cayó'.
El panorama era de desolación, con calles llenas de piedras y autobuses en llamas.
Uno de los heridos era Eulogio Franco, un anciano de 80 años, cuya cara aún sangraba por los golpes recibidos en la trifulca.
'Los policías me confundieron con los rebeldes', dijo.
El conflicto, que ha dejado alrededor de una docena de muertos, se inició en mayo, cuando maestros apoyados por el grupo radical de izquierda Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) iniciaron paros y plantones en la ciudad que ahuyentaron a los turistas.
ATRINCHERADOS EN UNIVERSIDAD
Estudiantes y activistas armados con barras de metal, algunos con tapabocas y otros con escudos de madera, permanecen atrincherados en la universidad autónoma de Oaxaca, desde cuya emisora de radio transmiten sus consignas.
Además, aún dominan algunas calles en la ciudad, famosa por sus cercanas ruinas prehispánicas, su arquitectura colonial y su comida, situada en uno de los estados más pobres del país, y con mayor población indígena.
El Gobierno mexicano informó de que las fuerzas antidisturbios no entrarían a la universidad y que sólo limpiarían barricadas en sus calles de acceso.
El presidente de México, Vicente Fox, envió agentes antidisturbios a Oaxaca el fin de semana después que pistoleros vestidos de civil, aparentemente vinculados con la policía local, asesinaran el viernes a tres personas.
/Por Noel Randewich/.*.


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