Juan Pablo II fue el Papa viajero y de los jóvenes, azote del comunismo y el Pontífice que mejor conectó con el gran público.
Tras él vino Benedicto XVI, un Papa serio y teórico. Firme defensor de la familia cristiana, no ha dudado en criticar el reconocimiento legal de los matrimonios homosexuales.
Éste es uno de los motivos por el que ha mantenido unas frías relaciones con el Gobierno español. En este periodo se ha reunido con los Reyes y con Mariano Rajoy, pero con nadie del Ejecutivo, que recientemente envío a Francisco Vázquez, católico confeso, para reconducir las relaciones.
Dos estilos y una misma idea
Juan Pablo II
Viajero: En 26 años como Papa hizo 104 viajes a decenas de países. Visitó España en cinco ocasiones.
Mediático: Su papado estuvo marcado por encuentros multitudinarios y gestos de cercanía ante las cámaras de televisión.
Duro: Aunque mantuvo una estética moderna, fue un adalid de la tradición y reprimió aperturismos como la Teología de la Liberación.
Benedicto XVI
Estático: En su primer año de pontificado, sólo ha viajado a su Alemania natal. En julio visitará Valencia.
Tímido: Poco amigo de los gestos, ante las masas y las cámaras, a Ratzinger le cuesta mostrarse cercano.
Durísimo: Desde 1981 fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), dotando al pontificado de Juan Pablo II de un ideario muy duro.

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