Muchos hábitos alimenticios tienen su base en creencias populares. ¿Es cierto que cenar solo fruta adelgaza? ¿Y que los alimentos integrales tienen menos calorías? Para ver qué hay de cierto en estas y muchas otras ideas arraigadas en la sociedad, existe el IFBS (The Irrational Food Beliefs Scale), un índice que se ha revelado útil para comprobar si carecen o no de fundamento.
Desde Consumer se hacen eco de la adaptación del IFBS a la sociedad española. El doctor en Medicina y Cirugía Ignacio Jáuregui Lobera, del Departamento de Bromatología y Nutrición de la Universidad Pablo de Olavide de Andalucía, y Patricia Bolaños Ríos, titular del Instituto de Ciencias de la Conducta de Sevilla, concluyeron el análisis de la Escala de Creencias Irracionales de los Alimentos para su adaptación a la sociedad española. Es importante conocer tanto si se adapta a nuestra sociedad, de cara a optimizar su uso como herramienta eficaz contra el sobrepeso y la obesidad (especialmente entre los jóvenes, que es donde los expertos españoles están desarrollando sus análisis), y también para eliminar, por ejemplo, pensamientos dicotómicos que dividen a los alimentos en buenos y malos, y en permitidos y prohibidos, lo que lleva al mantenimiento de dietas restrictivas.
Entre algunas de las creencias más absurdas se encuentran las del tipo "la felicidad puede alcanzarse con la comida", "como el alcohol no tiene grasas, no te hace ganar peso", "comer puede ayudar a superar la soledad" o "los alimentos como frutas y verduras no tienen calorías".
Algunas de las falsas creencias más extendidas son:
- Cenar solo fruta, adelgaza: la combinación de nutrientes en las frutas explica la propiedad esencial de los vegetales para depurar el organismo y perder algo de peso en forma de agua, si se retienen líquidos, pero no de grasa, si se tiene sobrepeso u obesidad.
- Lo integral tiene menos calorías: tienen más fibra y más nutrientes reguladores (vitaminas, minerales y antioxidantes). Son más saludables, pero no quiere decir que tengan menos calorías. Alimentos integrales como pan, galletas, arroz y pasta suponen las siguientes ventajas: al tener más fibra, mejoran el ritmo intestinal y previenen el estreñimiento, y la fibra y el resto de componentes protegen la salud frente a diversas enfermedades como la diabetes, las cardiovasculares o el cáncer.
- Comer menos o saltarse comidas, adelgaza: lejos de adelgazar es posible que desemboque en una conducta que engorde más. Sirve de ayuda repartir los alimentos en varias tomas (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena) y no saltarse ninguna para evitar picotear o llegar con ansiedad y demasiada hambre a la siguiente. En general, el picoteo favorece que una persona consuma más calorías de las recomendadas cada día.
Consejos para alguien a dieta
Estas falsas creencias son tomadas, en la mayoría de ocasiones, por personas que deciden ponerse a dieta, por este motivo, también desde Consumer, ofrecen una serie de consejos para disfrutar aún más de la comida, sobre todo cuando se está a régimen. Las privaciones continuas de alguien que lleva mucho tiempo a dieta pueden desembocar en ansiedad. Por este motivo es aconsejable saborear la comida, variar la dieta, no llegar a la hora de la comida con demasiada hambre y comer en un ambiente agradable. De igual manera, y puesto que muchas veces se come por la vista, se propone cuidar mucho la elaboración de los platos. Hay algunos trucos que pueden ayudar a superar las tentaciones, como son:
- Ensaladas muy coloridas para comenzar las comidas y para acompañar los segundos platos. Desde una sencilla y vistosa ensalada de pepino y naranja decorada con frutos secos, a una completa ensalada con pavo y mango.
- Originalidad al servir las frutas para disfrutar de un postre o un aperitivo dulce: apetitosas macedonias, frutas rellenas, en brocheta, en papillote.
- Más volumen, menos cantidad. Los caldos, las sopas, las cremas de verduras, las ensaladas y los postres que llevan frutas y yogures desnatados son ejemplos de platos que, con un mayor volumen, aportan menos calorías. Por otro lado, varias investigaciones sugieren que se podría usar el tamaño de la vajilla para ayudar a un mejor control de la cantidad que se debe consumir. Usar platos y tazas más pequeños para servirse raciones más proporcionadas de los alimentos más energéticos es una forma segura de comer menos cantidad y menos calorías sin notarlo.

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