Bárbara y los espías

Poco chantaje podían hacerle las autoridades cubanas a Norma con su marido y los niños. La vedette, al contrario que Bárbara, entró en un estado de paranoia contra un fotógrafo cubano que seguía al grupo a todas partes y exigió que fuera expulsado de las excursiones organizadas. Bárbara, mucho más despreocupada, entabló una estrechiiiiisima amistad con un atractivo mulato cubano que no se separó de ella durante los diez días que duró la estancia. El resto de los compañeros de viaje apenas volvieron
 a verla. Bárbara debe estar rezando para que el atractivo cubano no fuera un espía del régimen castrista, más experimentado aún que ella en la grabación de cintas.
Parece que va en serio. Mónica Molina y José Coronado estarían dispuestos a correr un tupido velo sobre el pasado para reiniciar su vida en común. La pareja ha pasado unos días de vacaciones junto con la hija de ambos y el hijo del actor y Paola Dominguín. Los que conocen a Mónica afirman que ésta nunca ha dejado de estar enamorada de él. Ya han vivido dos rupturas, y la cantante estaría dispuesta a perdonarle todo para emprender de nuevo una vida en común. Sólo falta que Coronado comience a sentar la cabeza de una vez por todas.

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