Visita a El Prado

Cientos de crucificados se exhiben ante personas en pantalón corto y minifalda, que no detectan en ellos nada divino, sino más bien algo desagradable y que sólo les quita el apetito sexual. Para compensar, el padre de uno se dedica a rezar en todos los retablos que encuentra y aquello no acaba nunca, porque los hay a manta.

Años después,
si la fobia se ha disipado, irá de nuevo

Años después, si la fobia se ha disipado, se atreverá a entrar de nuevo y sacará otra impresión. Le parecerá que muchas de las ilustraciones podrían ser portada de cómics tipo El Víbora y quedará deslumbrado por la atmósfera de Velázquez y sus Hilanderas y se sentirá invitado a jarana y vino por la ruda alegría de sus Borrachos. La familia real de Goya le parecerá vigente y su Serie Negra abrirá un nuevo archivo para sus pesadillas. Cuidado: el ojo del perro semihundido es una gota destilada de la angustia íntima y deja un poso nítido.