Navidad a media luz

P or fin nos hemos enterado, por boca de la alcaldesa, de por qué la iluminación navideña en Valencia es paupérrima, si la comparamos con capitales como Madrid o París (la otrora conocida como Ciudad de la Luz, hasta que el concejal Jurado decidió arrebatarle el título llenando nuestras calles de farolas contaminantes). Uno pensaba que la escasez de adornos se debía a que los valencianos lo dejamos todo para Fallas y a la tacañería de algunos comerciantes –ellos pagan la mitad del coste–, que se niegan a colaborar por envidias y rencillas con las tiendas vecinas. Pero resulta que no, que la iluminación navideña luce poco porque «Valencia lucha contra el cambio climático» –en eso, no en las farolas– desde mucho antes que Al Gore descubriera, como buen norteamericano, que ahí había negocio. Y es que, como dijo el otro día la siempre mesurada Canal 9, «Valencia se ha convertido en un referente mundial en la lucha contra el cambio climático». En Bali, sin ir más lejos, no se ha hablado de otra cosa. Feliz Navidad a todos y próspero 2008.