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Para prevenir embarazos (2)


Es una funda de caucho en forma de media naranja después de exprimida, con un borde más rígido aunque igualmente flexible. Parece un platillo volante diminuto y puede resultar igualmente misterioso su uso. Se coloca dentro de la vagina y su misión es tapar el cuello e impedir que los espermatozoides penetren más allá, se coloca y asienta detrás del hueso pélvico, y los músculos de la zona lo hacen permanecer en su lugar.

Hay varios tipos y tamaños de diafragmas, por lo que si lo quieres usar, tendrás que ir al ginecólogo para que te tome la medida del fondo de tu vagina, pero recuerda que deberás cambiar de talla si adelgazas o engordas más de 5 kilos. El mismo médico te enseñará a colocártelo y necesitarás algo de práctica. Ya sé que muchas mujeres tienen problemas porque les da mal rollo meterse algo en la vagina, pero si lo intentas, verás que enseguida le pillas el truco, y, una vez dominado, no te llevará más de 10 segundos ponértelo. Pero si te vas de marcha, te aconsejo que salgas de casa con él puesto, ya que lo mejor es estar preparada. Si no sabes cómo va a ser tu vida sexual y no te gusta planificar, te aconsejo que te compres dos y los cambies cada día (¡nunca seis horas antes del último coito!). Sácalo de su lugar, lávalo con agua y jabón al grifo, sécalo bien y guárdalo en su caja con polvos de talco. Si notas que huele mal y no puedes comprarte otro, lávalo con una parte de vinagre y cuatro de agua. Como ya he dicho hay que ponerlo antes de la penetración y dejarlo ahí hasta después de las seis horas para asegurarse de que no queda ningún espermatozoide en la vagina. Puedes utilizar algún tipo de espermicida al ponértelo, pero no lo untes por el borde, sólo en el interior, porque con la suavidad del lubricante puede resbalar y descolocarse.

Este método carece de efectos secundarios, y, si se pone bien, ningún hombre se enterará de que lo llevas. La desventaja más importante es que no previene el 100% de las enfermedades de transmisión sexual. Falla en la prevención de embarazos un 4%, lo que no está nada mal. Una variante del diafragma es el capuchón cervical. Se trata de una especie de tacita o bóveda que se sitúa delante del cuello del útero y se mantiene en este lugar por el efecto de succión que éste tiene. A algunas mujeres les cuesta más introducirse el capuchón que el diafragma, porque el cuello tiene que ser bastante largo y accesible. La única ventaja es que al ser más pequeño se nota menos. El mayor inconveniente es precisamente su tamaño, ya que puede desprenderse durante el coito. No es recomendable para mujeres que tienen tendencia a sufrir infecciones de las vías urinarias. El índice de fallos está sobre el 18%.

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