El monumento al doctor Antonio Rico Cabot, concejal republicano, sobrevive, por su parte, decapitado en el Tossal. La pintura con que se restaura apenas permite la lectura de una inscripción en la parte frontal de la base, en letras art decó. En la web municipal aún puede leerse «busto exento de medio cuerpo del doctor Rico», aunque la cabeza pernocta en un almacén municipal. El monumento La composición (1937), en el parque de Canalejas, no está mejor. Dedicado a Carlos Arniches, el dramaturgo sigue con la oreja mutilada. Otro más, el de los Caídos de la Vega Baja (1941), en Aguamarga, también está hecho polvo. Su principal figura, un joven atleta semidesnudo, tiene la cara destrozada, al tiempo que las losetas de las columnas que simbolizan las flechas de la Falange se caen a trozos. Cultura prometió hace siete años una inversión de 360.000 euros, aún pendiente.
En el Ayuntamiento hablan de «falta de civismo» y de «responsabilidades compartidas» entre Cultura y Servicios y Mantenimiento. Lacónico, el edil de Cultura, Pedro Romero, contesta que la tarea de preservarlos en buen estado corresponde «a Servicios y Mantenimiento», y añade que «no entra» en sus competencias. En Servicios no contestan y otras fuentes municipales confirman que, «de momento, no existe un duro para arreglarlas ni es prioritario».



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