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La gran estafa (The Hoax)

- Título V.O. :
- The Hoax
- Año de producción:
- 2006
- Distribuidora:
- Aurum
- Género:
- Comedia Dramática
- Clasificación:
- Pendiente por calificar
- Estreno:
- 28 de septiembre de 2007
- Director:
- Lasse Hallström
- Guión:
- William Wheeler
- Música:
- Carter Burwell
- Fotografía:
- Oliver Stapleton
- Intérpretes:
- Richard Gere (Clifford Irving), Hope Davis (Andrea Tate), Stanley Tucci (Shelton Fisher), Marcia Gay Harden (Edith Irving), Alfred Molina (Dick Suskind), Julie Delpy (Nina Van Pallandt)
Sinopsis
Clifford Irving es un escritor ambicioso que lleva tiempo buscando una gran historia. Desesperado, decide inventarse las memorias del poderoso y misterioso Howard Hughes, como un guiño literario a los entendidos. Sin embargo, el interés despertado hace que Irving lleve su engaño hasta el final ya que el magnate lleva años desaparecido y no va a desmentir nada. Con la ayuda de su amigo y su mujer, Clifford va a entrar en una peligrosa trama que se complica con la sorprendente aparición de Hughes. En 1971 el escritor Clifford Irving anunció la publicación de unas memorias del gran magnate de la época Howard Hughes. Algunos episodios truculentos sobre la relación de Hughes con la política de Nixon desmontaron el engaño. Irving se había inventado la historia para conseguir popularidad y lo que consiguió fue acabar en la cárcel. Precisamente las memorias que Irving escribió en prisión son la base fundamental de "La gran estafa". Y es que la última película dirigida por Lasse Hallström (Chocolat,Las normas de la casa de la sidra) está basada en hechos reales, pero a la vez especula imaginativamente con algunos episodios del caso. Según el propio Hallström, el filme es una muestra de cómo han funcionado los engaños en la sociedad estadounidense moderna. Para ello ha reproducido el ambiente cosmopolita de los 70, pero también ha incluido una narrativa más irreal con alucinaciones y flashbacks. Richard Gere es el encargado de dar vida al divertido y cinematográfico Clifford Irving. Gere selecciona más sus papeles desde "Chicago" (2002), siendo sus últimos trabajos los de "¿Bailamos??" (2004) y "La huella del silencio" (2005). Junto a él, Alfred Molina (El código Da Vinci), que da vida a su amigo y cómplice, y la oscarizada Marcia Gay Harden (Pollock).
Crítica
En la estela de otros notables títulos sobre fraudes monumentales, como "Quiz Show" de Redford o "Atrápame si puedes" de Spielberg, la nueva película de Lasse Hallstrom hace, como aquéllas en su momento, sangre alrededor del funeral de la estafa de las estafas, que agrupa bajo su sumbra a todas las demás: las del sueño americano. Desde los presupuestos formales del relato clásico, Hallstrom se reencuentra con la mejor versión de sí mismo, de vacaciones indefinidas desde los ya lejanos tiempos de "Las normas de la casa de la sidra", acaso uno de los mejores modernos de corte y confección hollywoodiense que el cine americano haya legado a la posteridad en años. "La gran estafa" es el manual de uso de las grandes trufas, de cómo perpetrar un fraude planetario a partir del sólo aval de una cara más dura que el cemento.
Gere, flamante premio Donosti, es el sinvergüenza, el infeliz inventor de un mito que sacudió con descomunal fuerza la bisoñez patológica de una América, la de los setenta, que empezaba a ver cómo su obtuso ideal de convivencia y sonrisas de lata, se derrumbaba a trozos en una década de desencantos. Gere, decíamos, presta su porte al inefable Clifford Irving, el tipo aquel que tuvo la desfachatez de inventarse una autobiografía de Howard Hughes delante de sus propias narices camelando a uno de los grandes imperios editoriales norteamericanos de siempre: McGraw-Hill. Y detrás de su sonrisa de tahúr, Hallstrom, más inquieto que de costumbre, saca brillo a los contraluces del cataclismo mediático, retratando en miniatura la deriva irredimible del modelo americano, como ideal social, cimentado en una ingenuidad flagrante.
"La gran estafa" desfila en un abrir y cerrar de ojos porque el libreto de William Wheeler es un ejemplo de fluidez narrativa, porque la dimensión psicológica del tramposo, un patético mentiroso que vive personal y profesionalmente del engaño, descansa sobre la solidez ultradinámica del relato historiado de los hechos, que fluye desde la estimable literatura que se esconde detrás de las imágenes. Producto extremadamente solvente desde la práctica totalidad de sus frentes, con fisuras intermitentes (ver los redundantes delirios alucinógenos de Irving en el tercer acto) y excedente para dar y regalar de actores tremendos (desde Gere, en una de las mejores prestaciones de su carrera, pasando por Alfred Molina, Marcia Gay Harden y Hope Davis), la cinta de Hallstrom tiene el aroma añejo del Hollywood viejo pero lo suficientemente cáustico para ser moderno. "La gran estafa" no es una película redonda, pero sí una ficción adulta apta para reivindicar el placer puro y simple de la narrativa absorbente sin ambages de toda la vida, cine de notable factura, exquisita escritura y actores en estado de gracia. Una fórmula tan elemental como indiscutiblemente eficaz.
Películas más valoradas: Comedia Dramática
- Lost in Translation (2002)
- Candilejas (1952)
- Los descendientes (2011)
- Un dios salvaje (2011)
- América, una historia muy portuguesa (2010)
Películas más valoradas de Lasse Hallström
- Atando cabos (2001)
- Las normas de la casa de la sidra (1999)
- La pesca del salmón en Yemen (2011)
- La gran estafa (The Hoax) (2006)
- Una vida por delante (2005)




1. Comienza la crítica: "En la estela...". Se dice "Tras la estela..."
2. Gere no ha sido premio "Donosti", sino "Donostia".
3. Una de las películas más importantes que existen sobre el fraude o este tipo de falsificaciones es FAKE, dirigida por el maestro Orson Welles, en la que además apareciá el auténtico Clifford Irving.
4. "The Hoax" funciona bien en la primera parte y mal en la segunda. Lo que se establece como gran historia se desvanece. Y una buena parte de culpa la tiene el desaprovechamiento y la desaparición de esos dos secundarios de lujo (Marcia y Alfred). En el caso de ella, Marcía, porque la mantiene durante una buena parte de la historia en la sombra sin razón aparente.
Donde dice apareciá, es "aparecía".
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