A una persona muy especial

Al ser alguien muy especial, tu nombre era bello y poco común, Celestina.

Llegaste a mi vida, llenándola de incontables sentimientos: cariño, ternura, admiración. Viéndote luchar contra el zarpazo de esa terrible enfermedad que es el alzheimer, aprendí a ser un poco más fuerte ¡qué gran lección me diste!

De ser una desconocida, pasaste a ser de mi familia, fuiste mi amiga, o esa hermana que no tuve. Te fuiste en silencio, casi de puntillas, a ejercer de ángel. Hablaremos contigo, te contaremos nuestras penas y alegrías, te pediremos consejo. Te queremos, Celes.

Siempre estarás con nosotros.