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El pueblo que está ubicado dentro de un volcán

Isla de Aogashima, Tokio, Japón.
Isla de Aogashima, Tokio, Japón.
iStock.

¿Alguna vez han pensado en vivir en el cráter de un volcán activo? Seguramente no, de hecho es difícil de creer o incluso imaginar, y más si se es consciente de que puede erupcionar en cualquier momento. La gran mayoría pensará que es una locura, pero para los habitantes de esta isla es su hogar

Estamos hablando de la isla Aogashima, en Japón, a unos 358 kilómetros de Tokio y la cual cuenta con un pueblo de 200 habitantes. La totalidad de la isla es un cráter volcánico de 1,5 kilómetros de diámetro llamado Ikenosawa, dentro del cual se encuentra un volcán menor, Maruyama

Un volcán activo y una ciudad tranquila

Como explica el portal Clarin.com, a día de hoy, el volcán se encuentra activo, además en 1781 y 1785 tuvieron lugar dos erupciones que acabaron con la mitad de la población. Sin embargo, 50 años más tarde el pueblo fue repoblado. Estas erupciones han conformado la topografía actual de la isla, que alberga escarpados acantilados que se alzan desde el mar, para luego desaparecer hacia el interior creando una gran olla anillada.

A pesar de la actividad del volcán, en la ciudad de Aogashima se respira paz, lejos de las intensas luces y ruidos de Tokio. Allí la vida es calmada y tiene su propio ritmo. Para sus 200 habitantes solo existe una tienda, una oficina de correos, dos bares, una escuela y un camping, suficiente para un lugar donde el turismo en masa todavía no ha llegado, permitiendo que la naturaleza campe a sus anchas. 

Los beneficios del volcán

A pesar del riesgo que existe, el volcán ofrece a los habitantes de Aogashima bastantes ventajas únicas. Una de ellas es el disfrute de aguas termales todo el año gracias a los vapores que emanan del volcán. Además, la temperatura de la tierra permite cocinar huevos fritos, una actividad bastante atractiva para los turistas. 

La tierra del volcán también ha permitido el desarrollo de la industria de la sal, la cual se produce en el borde exterior del cráter. Es una sal única y preciada, ya que usan el agua de mar del lugar que es rica en minerales y calcio Kuroshio.

sla de Aogashima, Tokio, Japón
sla de Aogashima, Tokio, Japón
Getty Images/iStockphoto

Cómo llegar

El acceso a esta isla es algo complejo, ya que solo se puede hacer por mar o por aire, lo que supone que esté sujeto a las condiciones metereológicas. Tanto el avión como el barco salen de la cercana isla de Hachijojima, la cual tiene aeropuerto y vueles diarios que la conectan con Tokio. 

En el caso del vuelo, este solo hace un viaje al día y su capacidad máxima es de 9 personas. Además, tarda unos 20 minutos y el precio es de 100 €. Por su parte, el ferri hace entre cuatro y cinco viajes a la semana, con una duración de tres horas y un precio de 25 €

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