Transformación digital de la salud: cómo la información de los pacientes puede ayudar a la toma de decisiones médicas

El sector sanitario todavía tiene mucho que avanzar en transformación digital.
El sector sanitario todavía tiene mucho que avanzar en transformación digital.
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Después del año que hemos vivido muchos nos preguntamos si hay ‘algo más’ que pueda hacerse en el sector sanitario para mejorar su eficiencia. Para adelantarnos de alguna manera a los acontecimientos que -inevitablemente- llegarán. La respuesta es sí.

Durante este periodo se ha puesto de manifiesto la necesidad de transformar la forma de prestación de servicios de atención sanitaria a través de lo que comúnmente se conoce como ‘salud digital’, poniendo los esfuerzos hacia un modelo orientado a la mejora de la experiencia del usuario, con inmediatez, accesibilidad a resultados y ubicuidad, combinando la atención presencial y la no presencial, a través de nuevos servicios digitales.

En paralelo, la combinación de nuevas fuentes de datos debe permitir que el profesional sanitario no solo se limite a describir los síntomas y las enfermedades que afectan a los pacientes, sino que sea capaz de prever el desarrollo de los mismos gracias a sistemas predictivos y prescriptivos.

Esto es lo que se ha venido a llamar ‘medicina de precisión’, que usa la información sobre genes, proteínas y otras características de la patología de una persona para poder determinar el diagnóstico o tratamiento de una enfermedad con previsión. Esta propuesta tiene en cuenta, además de la información clínica del paciente, su perfil genético, el estilo de vida y factores externos o medioambientales para crear una imagen completa de su salud.

No hablamos de ciencia ficción: esta misma semana se conocía la noticia de que el gigante tecnológico Google se ha aliado con la red estadounidense de hospitales HCA Healthcare para desarrollar algoritmos con datos de pacientes para ayudar a la toma de decisiones en el ámbito de la atención médica. Una práctica que hoy en día es accesible gracias al Big Data y la Inteligencia Artificial y que, de hecho, también se lleva a cabo en España.

“Nadie debería sufrir o morir porque los profesionales sanitarios no dispongan de la información adecuada”.

Así de tajante nos contesta Luis Javier Bonilla, director general de CGM Clinical España. Esta compañía internacional tiene una clara misión: mejorar la eficiencia de la Sanidad y permitir que los datos estén a disposición de quien realmente los necesita, es decir, pacientes, profesionales y gestores.

Aunque sea difícil de creer, la llamada ‘salud digital’ no es algo nuevo. CGM Clinical España forma parte de la compañía alemana CompuGroup Medical, fundada en 1987 y ya desde sus inicios dedicada al sector sanitario mediante el desarrollo de soluciones tecnológicas con las que ayuda a más de 1,6 millones de profesionales en 56 países de todo el mundo.

Le preguntamos a Bonilla sobre cómo se puede facilitar a los profesionales una toma de decisiones más informada: “A través del acceso a datos clínicos estructurados, mediante la optimización del proceso asistencial a través de la aplicación de herramientas de ayuda a la decisión clínica y a través de la comunicación progresiva y directa entre profesional y paciente aplicando de forma intensiva de las herramientas digitales disponibles”.

En España CGM tiene soluciones implantadas en una importante red de infraestructuras de nuestro Sistema Nacional de Salud, como son: centros de atención hospitalaria, centros de atención primaria, centros de servicios sociales, centros de rehabilitación, laboratorios, compañías aseguradoras de salud, clínicas dentales o farmacias y sector farmacéutico.

Los datos, ese petróleo del que todo el mundo habla, son parte fundamental para que la herramienta de planificación y gestión de recursos y flujos de pacientes de CGM sea efectiva. Pero, eso sí, garantizando que su tratamiento se hace bajo las estrictas normas de seguridad, privacidad y protección de datos que requiere la ley.

“A partir de ahí, se han construido sistemas de ayuda a la decisión clínica, integrando información y conocimiento basado en el consenso científico (reglas, algoritmos, protocolos, guías de práctica clínica, etc.), orientadas a la colaboración de equipos multidisciplinares a lo largo del proceso asistencial. La transformación digital que ofrece CGM se basa en una solución que optimiza los flujos de trabajo tanto clínicos como administrativos vinculados a diferentes problemas de salud, mejorando la gestión global, reduciendo los tiempos de ejecución, aumentando la eficacia y eficiencia en la comunicación entre equipos, así como la seguridad del paciente y la calidad de la documentación”, comenta Bonilla.

Esto, traducido a un lenguaje más comprensible, significa que su herramienta, actualmente implantada en más de 65 hospitales en seis servicios regionales de salud y con cerca de 21 millones de historias clínicas electrónicas gestionadas, es capaz de proporcionar a los profesionales sanitarios toda la información que necesitan de un paciente, desde las pruebas que se ha hecho, hasta su historial clínico, pasando por los tratamientos que ha recibido o las enfermedades que ha padecido, con el objetivo de lograr la toma de decisión informada.

El principal usuario de todos esos datos son, pues, los profesionales sanitarios, afirma a 20Bits el director general de CGM Clinical España. Y la manera de dar con la herramienta necesaria para gestionarlos nace también de la experiencia de estos: “CGM Selene es el fruto del trabajo y colaboración desde hace casi 20 años de equipos de expertos en el sector sanitario, en procesos de gestión y asistenciales y en tecnologías de la información”. Es decir, usan también el conocimiento de los propios clínicos para desarrollar sus tecnologías.

En un sector tan complejo como el de los sistemas de información asistenciales, destaca, “es necesario poder contar con el punto de vista de todos los actores implicados para que la solución responda a la variabilidad y criticidad de los casos de uso, al mismo tiempo garantizando la disponibilidad, accesibilidad, interoperabilidad, rendimiento y seguridad de la información en todo momento”.

No solamente se cuenta con la experiencia del personal sanitario, claro. Las soluciones de CGM se implantan en los distintos centros y se gestionan a través de profesionales altamente cualificados del sector TIC, capaces de adaptar las tecnologías a lo que cada infraestructura necesita: “Ayudamos a transformar los sistemas sanitarios gracias a nuestros conocimientos en análisis de datos, y diseñamos tecnologías para mejorar la experiencia de millones de pacientes a la hora de interactuar con el sistema sanitario, todo desde una visión en la que los usuarios finales son el centro y las soluciones se diseñan pensando en ellos”, explica Javier Virto, director del Área Sanidad en Hiberus.

Tecnologías como las de CGM ofrecen “una enorme oportunidad” para aprovechar este gran activo de datos e información clínica y transformarlo en nuevos servicios digitales para pacientes y profesionales, ayudando a la mejora de la calidad y eficiencia en la atención mediante nuevas herramientas de ayuda a la decisión integradas en el proceso de atención y cuidado de las personas.

Todavía queda camino por recorrer

“Por diversos factores por todos conocidos y debatidos a menudo en foros, congresos y seminarios del sector, a diferencia de otros sectores de actividad, la verdadera transformación digital todavía no se ha producido en Sanidad”, comenta Bonilla.

El experto indica que, en un reciente estudio, publicado por Fenin (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria) en colaboración con COTEC, en el que se analizaba el índice de madurez digital de los servicios regionales de salud en cuanto a disponibilidad de servicios digitales a pacientes y profesionales, este ofrecía un bajo resultado de tan solo 31 puntos sobre 100.

“Se dispone de mucha información, pero no es fácil ni inmediato poder acceder a ella porque todavía se gestiona en diferentes silos no suficientemente integrados”, lamenta. La “revolución” vendrá cuando la información relevante se presente “en el lugar y momento en que se necesite para la ayuda a la toma de decisiones, en sus distintas formas y posibilidades”, subraya.

El director general de CGM Clinical España menciona usos prácticos: “Información y conocimiento combinadas basándose en reglas, protocolos o guías de práctica clínica, sistemas predictivos que nos guíen en la prevención primaria o secundaria, en gestión de casos o en la atención a pacientes pluripatológicos y polimedicados, y en sistemas prescriptivos, aprovechando las herramientas que ofrece la inteligencia artificial, para lograr la detección precoz mediante avisos y alarmas”.

Desde su experiencia señala que el camino que debe seguir el sector en su transformación digital pasa por “mejorar en la interoperabilidad de los sistemas de información mediante plataformas integrales e integradas de datos agregados, normalizados y abiertos que permitan su acceso cuando y donde se necesite”.

Asimismo, opina que se hace necesaria la “implantación de plataformas de datos abiertas basadas en tecnología Big Data para el uso secundario de la información que permita el desarrollo de proyectos de investigación en la búsqueda de patrones que generen nuevo conocimiento clínico”. “La inteligencia artificial jugará un papel fundamental en esta área”, valora.

Será precisamente la aplicación de la ciencia de datos en la salud la que permitirá el desarrollo y aplicación de esos modelos predictivos y prescriptivos que mencionábamos al inicio, los cuales ayudarán en la toma de decisiones asistenciales (por ejemplo, identificando factores que inciden en la morbilidad y prediciendo futuros riesgos de salud asociado) o de gestión y planificación (por ejemplo, optimizando la distribución de cupos en Atención Primaria o implantando un motor de recomendación para la optimización de la lista de espera quirúrgica).

Finalmente, se deberá evolucionar hacia sistemas de ayuda a la decisión clínica que funcionen mediante la aplicación de algoritmos, reglas, protocolos o guías de práctica clínica basadas en la evidencia que permitan “reducir la variabilidad en la práctica clínica y, por lo tanto, la calidad (menos errores, más eficiencia) y la incertidumbre”.

La combinación de información y conocimiento podrá poner a disposición de todos los actores participantes en la red de cuidados del paciente (profesionales, el propio paciente o sus cuidadores) el acceso a nuevos servicios digitales de forma inmediata.

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