¿Es recomendable ser circuncidado?

Circuncisión de Cristo.
Circuncisión de Cristo.
Leonaert Bramer / National Museum in Warsaw / WIKIMEDIA COMMONS

La circuncisión de los niños es una práctica que forma parte de importantes religiones y tradiciones en muy diversas partes del mundo (por ejemplo, el 75% de los adultos estadounidenses está circuncidado). Sus defensores siempre han puesto de relieve sus supuestos beneficios higiénicos, pero en años recientes ha venido generando cada vez mayor controversia.

La circuncisión es un procedimiento quirúrgico por el que se extirpa el prepucio, la piel que cubre la punta del pene. Puede realizarse por razones médicas, pero es más común practicársela a los recién nacidos por motivos religiosos, culturales o de higiene personal y cuidado preventivo.

El principal motivo médico que puede requerir esta operación es la fimosis (aunque no el único, y puede estar indicada ante casos de balanitis repetida, infecciones urinarias sin causa que las explique, parafimosis, y dolor durante las relaciones sexuales), una condición en la que hay un estrechamiento del prepucio, lo que impide retraerlo cuando el pene está en erección o, en casos más graves, también cuando no lo está. En este último supuesto, es necesario retirar el prepucio para, entre otras cosas, poder realizar una higiene adecuada del pene y para poder mantener relaciones sexuales sin dolor.

Por supuesto, cuando se presente fimosis u cualquier otra condición para la que un especialista prescriba la circuncisión, siempre será recomendable atender al criterio del facultativo.

Sin embargo, existe discusión sobre la circuncisión a los recién nacidos cuando no exista un motivo médico específico para ello. 

Una parte de sus defensores, por ejemplo, argumenta que se trata de una herencia cultural o religiosa (especialmente para personas de origen hebreo o islámico) así como que sus riesgos son relativamente bajos, menores que los beneficios sanitarios derivados.

Particularmente, se defiende que puede facilitar la higiene del pene, si bien es perfectamente posible lavar correctamente un pene no circuncidado (mientras no exista una fimosis que lo impida).

También, se ha encontrado evidencia de que reduce el riesgo de padecer infecciones urinarias, que en raros casos pueden causar problemas renales. No obstante, estas son poco comunes en los hombres y habitualmente no revisten mayor gravedad.

Por otro lado, se ha demostrado que la circuncisión reduce el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual (motivo por el que la OMS sí la recomienda en determinadas zonas de África), si bien las prácticas seguras siguen siendo la única verdadera garantía a este respecto.

Finalmente, también se ha demostrado que la circuncisión reduce el riesgo de padecer cáncer de pene, así como reduce el riesgo de cáncer cervical en las parejas sexuales.

En cambio, quienes se posicionan en contra de la práctica de circuncidar a los bebés esgrimen que todos los riesgos que supuestamente evita la circuncisión son poco frecuentes y, en su mayoría, pueden reducirse a través de otras prácticas menos invasivas.

Además, la circuncisión, aunque generalmente es una operación muy sencilla, presenta algún riesgo menor y ciertas consecuencias a largo plazo.

Por ejemplo, puede suponer un problema cuando existan problemas coagulatorios. Si no se realiza de manera correcta, el prepucio puede quedar demasiado corto o demasiado largo; y existe una leve posibilidad de que la parte restante del prepucio vuelva a cerrarse, lo que requiere intervenir de nuevo.

Quizás el problema más señalado es que podría reducir la sensibilidad del pene, (aunque esto es aún objeto de debate), dificultando el orgasmo y las relaciones sexuales. También, algunos hombres han reportado dificultad en la masturbación tras la circuncisión y la necesidad de usar lubricante.

Precisamente por eso, algunas personas e instituciones han considerado que la circuncisión no justificada por razones médicas supone una mutilación inmotivada, lo que viola los derechos del niño, que no puede dar su consentimiento para la modificación corporal (algo especialmente grave si se demostrase que disminuye la sensación durante el acto sexual). De hecho, existe una sentencia judicial en Alemania que considera la práctica contraria a los derechos del infante; y, también, en Noruega el defensor del menor recomendó a judíos y musulmanes (las principales comunidades que practican la circuncisión de los neonatos sin motivo médico) que la sustituyesen por un ritual simbólico, e incluso algunas fuerzas políticas han planteado que sólo se pueda realizar a mayores de edad.

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