Rafa Guerrero: "El TDAH es uno de los trastornos más estigmatizados e incomprendidos"

  • Rafa Guerrero es psicólogo y autor del libro 'TDAH. Entre la patología y la normalidad'.
  • “Todavía me encuentro con profesores que dicen que el TDAH no existe o que no saben explicar lo que es”.
Rafa Guerrero, psicólogo y autor del libro 'TDAH. Entre la patología y la normalidad'.
Rafa Guerrero, psicólogo y autor del libro 'TDAH. Entre la patología y la normalidad'.
ANA ENCABO

En torno al 5% de los niños padecen TDAH, un trastorno del neurodesarrollo del que se habla mucho, pero que, en realidad, se conoce muy poco. Para comprenderlo mejor y de manera sencilla, el psicólogo Rafa Guerrero publicó hace cinco años 'TDAH. Entre la patología y la normalidad', un libro que el autor acaba de revisar para su décima edición. Divulgador a través de las redes sociales y de diversos medios de comunicación, Rafa Guerrero es además doctor y profesor, director de Darwin Psicólogos y escritor de otros libros, como Educación emocional y apego, Cómo estimular el cerebro del niño, Educar en el vínculo o El cerebro infantil y adolescente.

Enhorabuena por la décima edición de tu libro ‘TDAH. Entre la patología y la normalidad’. ¿Qué tiene de nuevo esta edición?

En esta edición he hecho una revisión sobre todo en dos ámbitos. He actualizado el tema de cómo es el cerebro de una persona con TDAH y he incluido ‘el modelo pedagógico de los cuatro cerebros’ para que los padres puedan entender cómo se desarrolla, cómo funciona, cómo se conecta y qué tiene de peculiar el cerebro de un menor con TDAH, que es un trastorno del neurodesarrollo que implica que el desarrollo del cerebro sea más lento.

Otra parte que he actualizado es la intervención. En la primera edición, explicaba a los padres cómo utilizar los refuerzos positivos y con el paso del tiempo he comprobado que ni los castigos ni los refuerzos positivos son útiles. Por eso, esa parte la he eliminado y la he sustituido por maneras de intervenir mucho más respetuosas con los menores, con o sin TDAH.

¿Es más -o mejor- conocido el TDAH ahora que hace cinco años?

Por suerte, el TDAH es uno de los trastornos en los que nos encontramos con mayor recopilación de estudios científicos y eso es muy positivo. También es un trastorno mucho más conocido que hace cinco años por el gran público, pero eso tiene también una parte mala, y es que se nos siguen colando muchos mitos, bulos y opiniones que hacen mucho daño a quienes lo padecen y sus familias. Por eso, todavía mucho por hacer en cuanto a sensibilización e información.

¿Cuáles dirías que son los mitos más comunes y los que más daño hacen?

El TDAH es uno de los trastornos más estigmatizados e incomprendidos, porque a nadie se le ocurre criticar a un invidente porque tiene dificultades para ver o a un niño con Síndrome de Down porque no alcanza determinados hitos en el colegio, y esto es algo que sí se hace con las personas con TDAH, a los que se les tacha de vagos, inmaduros, tontos… Además de que estos mitos son falsos. Por ejemplo, en el ámbito académico, los niños con TDAH dedican entre 3 y 5 veces más tiempo que los que no tienen TDAH.

“A nadie se le ocurre criticar a un invidente porque tiene dificultades para ver, pero sí a una persona con TDAH, a los que se les tacha de vagos, inmaduros, tontos…”

Otro mito muy extendido es que, si es capaz de concentrarse en algo, no tiene TDAH. Y también es falso, porque sí pueden concentrarse en actividades que les motivan mucho. El TDAH dificulta concentrarse de manera voluntaria, en cosas que no le atraen de manera natural, no en las que le gustan mucho y no les suponen ningún esfuerzo.

Y bueno, en el mito de que el TDAH no existe me detengo, porque me parece una falta de respeto hacia la ciencia y hacia las personas que lo padecen. Podremos discutir si el nombre es adecuado, que bajo mi punto de vista no lo es, pero existir, existe.

¿Por qué se sigue considerando un trastorno infantil cuando continúa en la edad adulta?

Se considera infantil porque, como todos los trastornos del neurodesarrollo, aparece en la infancia, pero no termina en la adolescencia, que es otro de los mitos que circulan. Lo que cambia es la forma en la que se expresa el TDAH en esta etapa. Mientras que, en general, un niño con este trastorno es inquieto, movido, impulsivo, le cuesta regular sus emociones… síntomas que se ven externamente, en la adolescencia estos síntomas son internalizantes. Se pasa, por ejemplo, de una hiperactividad motriz a una hiperactividad cognitiva, que no se ve. Por eso su entorno tiene que estar atento y dotarles de herramientas para que se puedan desenvolver, por ejemplo, en los estudios, porque solos no pueden, les cuesta mucho.

Pero el TDAH no desaparece, ni en la adolescencia ni en la edad adulta. Un adulto con este trastorno, si no se trata, será un adulto con dificultades para concentrarse, lo que le puede traer problemas familiares, laborales… de ahí que sean más tendentes a divorciarse, a tener más accidentes de tráfico, más riesgo de adicciones…

Muchas personas tienen miedo a medicar a sus hijos con TDAH. ¿Qué les dirías?

Yo soy psicoterapeuta y es un recurso que yo no puedo usar, pero si uno de mis colegas médicos evalúa a un paciente y cree que la medicación le puede ayudar, me parece perfecto. La medicación no es la panacea ni es el demonio, es una herramienta más que puede ser útil junto con otras, como la psicoterapia, los recursos académicos, profesores particulares si hace falta, formar parte de una asociación, etc. La medicación, por si sola, no enseña, porque cuando la quitas, estás igual. Lo que hay que hacer es darles, además, otros recursos.

“Todavía me encuentro con profesores que dicen que el TDAH no existe o que no saben explicar lo que es”

¿Con qué recursos debe contar una persona con TDAH?

Aparte de los escolares, existen las terapias, las asociaciones… cualquier cosa que les ayude y les dote de recursos, pero la familia tienen que implicarse y moverse porque los recursos académicos, que es a lo que tiene acceso todo el mundo, dependen mucho de la suerte que tengas con el colegio, el profesor… Por desgracia, todavía me encuentro con profesores que dicen que el TDAH no existe o que directamente no saben explicar lo que es.

Con TDAH se nace, pero ¿hay factores ambientales que lo pueden provocar o potenciar? Se habla mucho de la relación de un uso excesivo de las pantallas con la hiperactividad…

El TDAH es un trastorno del desarrollo con una carga genética muy potente, pesa en torno a un 70 o un 75%, pero en educación y en crianza no hay nada que sea neutro y todos los factores ambientales influyen, para bien o para mal. Y los dispositivos electrónicos son uno de los factores que incluyen. Un exceso de dispositivos electrónicos puede potenciar la hiperactividad, desregulación… pero no causan TDAH.

Para terminar, ¿qué dirías a una familia a cuyo hijo acaban de diagnosticar TDAH?

Encontrarse con un diagnóstico por un lado es un alivio, porque sabes lo que le pasa a tu hijo, pero por otro, causa mucho miedo, incertidumbre, porque es un trastorno complejo, poco comprendido… En ese sentido, siempre hay que decirles que no están solos, que se informen, que se conviertan en expertos en TDAH, que se asesoren, que se asocien… Pero lo más importante de todo es que miren a sus hijos incondicionalmente, que quieran a sus hijos por quienes son, no por lo que hacen. La clave no está en los niños, sino en cómo los adultos los miran. Si los miramos entendiendo lo que les pasa, que no es que sean vagos, les falten límites, sino que tienen un trastorno que le provoca esos síntomas, les podremos acompañar para que tengan una vida plena con TDAH. 

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