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¿Cómo puedo saber si un lunar, bulto o mancha en la piel es cancerígeno?

Un dermatólogo revisa un lunar en la piel de una mujer.
Un dermatólogo revisa un lunar en la piel de una mujer.
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El cáncer de piel es un problema que afecta cada año a un número mayor de personas en el mundo, a medida que tendemos a exponernos más al sol y a emplear métodos artificiales de bronceado.

Se trata de una dolencia seria que puede llegar a ser mortal, por lo que es importante prevenir y especialmente estar atento ante cualquier síntoma que pueda apuntar a la enfermedad, ya que una detección temprana mejora sensiblemente las perspectivas del tratamiento.

Aunque ante cualquier cambio extraño en la apariencia de la piel es aconsejable acudir al médico, aquí te explicamos algunos de los signos preocupantes que pueden apuntar a la presencia de un cáncer.

Carcinoma basocelular.
Carcinoma basocelular.
Klaus D. Peter / WIKIMEDIA COMMONS

Carcinoma de células basales o basocelular

Se trata del tipo más común de cáncer de piel y se origina en las células basales, ubicadas en la parte más baja de la epidermis. Se cree que, en la mayoría de los casos, se debe a una exposición prolongada a la radiación ultravioleta (UV) de la luz solar, por lo que minimizar esta exposición y usar protector solar pueden ser modos de protegerse contra este cáncer. Suele aparecer en forma de bulto ligeramente transparente en la piel.

Carcinoma de células escamosas
Carcinoma de células escamosas
Kelly Nelson / WIKIMEDIA COMMONS

Carcinoma de células escamosas

El carcinoma de células escamosas es otra forma bastante común de cáncer de piel, que en este caso se desarrolla en las células que componen las capas media y exterior de la piel.

Por lo general, se trata de un cáncer de baja mortalidad, pero sí puede ser bastante agresivo, por lo que es importante acudir al médico si se sospecha que se puede padecer. En los peores casos, si no se trata, puede crecer o pasar a otras partes del cuerpo, lo que puede causar complicaciones serias.

Las lesiones que nos pueden hacer sospechar la aparición de este cáncer suelen tomar la forma de llagas, parches o bultos/verrugas con una costra escamosa.

Melanoma.
Melanoma.
National Cancer Institute / WIKIMEDIA COMMONS

Melanoma

El melanoma es el menos común de los cánceres de piel pero es también el más grave. Se forma en las células que producen la melanina que da color a la piel (los melanocitos), y se sospecha que en su desarrollo juega un papel muy importante la exposición a la radiación ultravioleta.

Puede formarse en cualquier parte del cuerpo, pero es más frecuente que aparezca en zonas que se exponen habitualmente al sol. Sus primeros síntomas suelen ser cambios en lunares existentes o la aparición de alguno nuevo con aspecto inusual. No obstante, puede producirse también en la piel de aspecto normal.

Un lunar común.
Un lunar común.
CANCER.GOV

Lo que es importante, en este caso, es ser capaces de distinguir un lunar común, como el mostrado encima de estas líneas, de otras manifestaciones que deben ser motivo de preocupación. En concreto, un lunar común debe tener menos de 5mm de ancho, ser redondo u ovalado, de superficie lisa y borde definido, y puede tener un poco de volumen en forma de cúpula. Su color oscila entre el rosado, tostado y castaño, pero es uniforme.

Si se aprecian cambios en un lunar común sí que es conveniente consultar al médico, puesto que puede ser síntoma de que se está desarrollando un cáncer de piel.

Lunar atípico.
Lunar atípico.
CANCER.GOV

Por otro lado están los lunares atípicos, también llamados nevos displásicos. Estos pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo, si bien se observa con más frecuencia en partes expuestas al sol.

Se trata de lunares con una apariencia distinta a los lunares comunes; a diferencia de éstos, pueden ser más anchos que 5mm, presentar variaciones de colores, tener superficie escamosa o rugosa y tener bordes irregulares.

De nuevo, es conveniente mantenerlos vigilados, ya que podrían convertirse en melanomas, si bien esto es raro.

Melanoma.
Melanoma.
CANCER.GOV

Finalmente, los melanomas en sí mismos se reconocen, en su etapa inicial, en base a cinco parámetros que se resumen en la 'regla ABCDE':

  • Asimetría: Una mitad del lunar no es igual a la otra.
  • Borde irregular: Los bordes son desiguales, pueden ser borrosos en unas zonas y más definidos en otras.
  • Color disparejo: Presenta varios tonos diferentes, que pueden incluir negro, castaño, rosado, tostado, blanco, gris, rojo o incluso azulado/violáceo.
  • Diámetro: Tiende a aumentar de tamaño, y normalmente es más grande que 6 milímetros.
  • Evolución: El lunar cambia en cuestión de semanas o meses.

Si detectas un lunar en tu piel con estas características, lo mejor es acudir a un dermatólogo para que lo examine y pueda identificar si efectivamente se trata de un melanoma. No obstante también hay que tener siempre en cuenta que algunos pueden no mostrar todas estas características, por lo que lo ideal es realizarse revisiones periódicas y consultar a un especialista si se detecta cualquier anomalía en la piel.

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