Diferencias entre la inmunidad de los contagiados y la de los vacunados

Una persona recibe la primera dosis de la vacuna de Pfizer en Madrid.
Una persona recibe la primera dosis de la vacuna de Pfizer en Madrid.
EUROPA PRESS

Desde que comenzó la pandemia, son muchas las investigaciones que han tratado de determinar el modo de propagación de la Covid-19, la posibilidad de contagiarse por segunda vez o la inmunidad que genera el cuerpo tras pasar la enfermedad o tras recibir la vacuna. 

Cuando todavía no había ninguna vacuna aprobada contra la Covid-19, muchas personas afirmaban que el contagio era la mejor forma de generar anticuerpos e inmunizarse del virus. Sin embargo, ahora se sabe que incluso una persona que ya ha pasado la enfermedad podría volver a contagiarse de nuevo, aunque es un caso menos probable. 

Es aquí donde entran en juego las vacunas, que se posicionan como una forma de reforzar esa inmunidad, ya que "los expertos todavía no saben cuánto tiempo dura la protección que el organismo genera después de enfermarse y recuperarse de la Covid-19", tal y como explican desde los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). 

Así, los estudios han demostrado que la vacunación proporciona un fuerte refuerzo de protección incluso en las personas que se han recuperado de la Covid-19. De hecho, los expertos siguen investigando a día de hoy cuánto tiempo brindan protección las vacunas y cuánto tiempo dura la protección que otorga el haber estado contagiado. 

¿Cómo se mide la inmunidad?

En  primer lugar hay que saber que las vacunas utilizan diferentes tipos de antígeno, como AstraZeneca que usa la proteína S completa o la de Pfizer que utiliza solo la parte de unión al receptor de entrada del virus, que se denomina RBD.

Además, medir la inmunidad que poseen las personas es algo complicado, ya que solamente se pueden medir los anticuerpos mediante test serológicos rápidos, pero no se puede medir, por ejemplo, la inmunidad celular. De este modo, es la prueba serológica la que puede detectar la presencia de anticuerpos contra un virus y calcular la cantidad de anticuerpos producidos tras la infección.

¿Las personas con anticuerpos son inmunes? 

Sin embargo, ante la pregunta de si una persona con anticuerpos es inmune al virus, la Organización Mundial de la Salud responde que todavía se está analizando, aunque ya algunos estudios indican que la mayoría de las personas infectadas con el SARS-CoV-2 desarrollan anticuerpos específicos contra este virus.

Lo que sí que queda claro es que los niveles de esos anticuerpos pueden variar de una persona a otra, lo que hace tan difícil dar una única respuesta a si la persona que ha pasado la enfermedad es inmune o no al virus. 

Por un lado, quienes contraen la enfermedad de forma grave poseen altos niveles de anticuerpos, mientras que las personas que contraen enfermedad leve o asintomática presentan bajos niveles de anticuerpos. Así, son muchos estudios que tratan de determinar los niveles de anticuerpos necesarios para conseguir la protección y la duración de esos anticuerpos, ya que se ha demostrado que con el paso del tiempo el nivel de anticuerpos en una persona que estuvo contagiada disminuye.

¿Son más efectivas las vacunas a la hora de proteger?

Aunque todavía son muchos los estudios que se están haciendo sobre la eficacia de las vacunas y su duración en el tiempo, lo cierto es que todas las vacunas aprobadas han demostrado su efectividad en los ensayos clínicos, algo que demuestra el descenso de los casos de contagio.

Además, algunas investigaciones apuntan a que la protección de las vacunas es bastante superior en comparación a la respuesta inmune que proporcionan las vacunas. También es necesario remarcar que una persona que ha pasado la enfermedad tendrá anticuerpos, pero estos pueden disminuir con el paso del tiempo, por lo que la vacuna representa un importante refuerzo frente al virus

Por otro lado, hay que tener en cuenta otro punto clave donde tienen importancia las vacunas: las variantes del virus. Aunque se sigue investigando la efectividad de las vacunas frente a las variantes del virus que van surgiendo, sí que sabe que estas continúan ofreciendo protección contra las formas graves de Covid-19, como indican desde Mayo Clinic

Así, teniendo en cuenta todas estas diferencias entre la inmunidad natural y la inmunidad de las vacunas, lo mejor es vacunarse para conseguir un mayor refuerzo contra la Covid-19, aun cuando se haya pasado la enfermedad, ya que no se sabe cuál es la duración de la inmunidad natural. 

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