No me gustan los relojes llamativos: este de Timex es la apuesta más segura que he visto

Timex Weekender
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27 feb 2026 - 06:00

Los relojes clásicos me parecen demasiado estridentes y llamativos, pero no todos: hay un Timex que encaja perfectamente en lo que busco.

No me gustan los relojes llamativos. Lo digo sin complejos y siendo consciente de que suena un poco raro viniendo de alguien que lleva un Garmin Fenix 8 en la muñeca el 90% de su vida. Pero es que el Fenix es una herramienta, no un accesorio de moda. Hay momentos en la vida para los que un reloj deportivo, por muy bonito que sea, no encaja. Una cena, una reunión de trabajo, un fin de semana de viaje sin deporte... Esas situaciones me pedían a gritos un reloj analógico, clásico y sin pretensiones.

 Llevar un reloj demasiado aparatoso o caro tampoco me va, porque entonces te conviertes en el tío que cuida el reloj en lugar de usarlo. Mirando y mirando, buscando ese equilibrio entre diseño, precio y funcionalidad, he dado con lo que buscaba: el Timex Weekender, y resulta que era justo lo que necesitaba.

Timex Weekender

Timex Weekender

Este reloj minimalista es ideal para cualquier 'outfit', con todo lo necesario para lucirlo tanto en ocasiones especiales como en el día a día.

Por 89 euros
* Algún precio puede haber cambiado desde la última versión

Timex lleva en el mercado desde 1854, lo que ya de entrada te dice que algo están haciendo bien. Esta marca americana lleva casi dos siglos fabricando relojes asequibles con un nivel de fiabilidad que ha convertido su famoso eslogan "takes a licking and keeps on ticking" en una filosofía de producto. 

No son relojes de lujo, no pretenden serlo, pero tienen esa personalidad de herramienta duradera y honesta que los ha convertido en un objeto de culto entre los amantes del reloj funcional y minimalista. El Weekender es, dentro de su catálogo, la referencia más icónica.

El diseño es exactamente lo que el nombre sugiere: relajado, versátil y sin pretensiones. La caja de acero inoxidable es de 40 milímetros, un diámetro que funciona perfectamente en muñecas de prácticamente cualquier tamaño sin quedar ni demasiado pequeño ni demasiado aparatoso. 

El acabado es limpio, con esa esfera clásica que lleva numerales claros y las tres subesferas del cronógrafo perfectamente integradas sin que la lectura se complique. Lo que más me convence visualmente es la correa NATO de material RPET, fabricada con botellas de plástico reciclado, que le da ese toque casual, casi militar, que combina con todo. Con un chino y unas zapatillas blancas queda perfecto; con una camisa y un pantalón de vestir también se defiende sin problemas. Es esa rara virtud del "reloj comodín" que tan pocos tienen.

El mecanismo es de cuarzo japonés, que en el día a día significa precisión, bajo mantenimiento y la certeza de que no te vas a quedar sin hora en el momento menos oportuno. El cronógrafo es funcional, con subdiales para segundos, décimas y minutos, y los pulsadores se sienten firmes y precisos. No es un modelo de alta gama, pero para lo que lo vas a usar en el contexto de un reloj de este tipo, cumple con solvencia.

Y luego está el sistema Indiglo, el illuminator nocturno que Timex patentó en los años noventa y que sigue siendo una de las mejores ideas en la historia de los relojes asequibles. Un simple botón lateral ilumina uniformemente toda la esfera en verde, con una legibilidad nocturna extraordinaria. Sin pilas de carga inalámbrica, sin pantallas OLED; solo un retroiluminado electroluminiscente que funciona siempre, de forma inmediata y sin consumir prácticamente nada.

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