No es un Garmin, pero casi: Amazfit vende un reloj con tres semanas de batería a precio ridículo

Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Amazfit sigue abriéndose hueco a base de precios bajos, y compite ya en muchos segmentos contra Garmin.
Muchos deportistas quieren un reloj que mida todo lo que se pueda medir, y si es un Garmin, mucho mejor, pero todos los modelos de gama media-alta se van a 200 euros o más, mucho más en algunos casos.
Si hablamos de los Fenix, es dos o tres veces más como poco, y eso no todo el mundo se lo puede permitir. Por eso hay todo un mercado para marcas que, como Amazfit, ofrecen características parecidas a un precio mucho más bajo. Es lo que pretenden con su T-Rex 2, que es resistente como el que más, tiene tres semanas de batería y cuesta solo 144 euros.
Claro está que a nivel de 'software' no está a la altura de un Fenix, pero su GPS sí es muy preciso y mide bastante más de lo que puede medir cualquier reloj deportivo básico, así que está un par de peldaños por encima de otros modelos de su mismo precio.
Pantallón AMOLED y precisión extrema de su GPS
El diseño del T-Rex 2 cuenta con una certificación de grado militar que garantiza su funcionamiento en condiciones extremas de temperatura y lo protege ante impactos, lo que ya te da una pista del perfil de usuario al que va dirigido.
Para los aficionados al 'running', el reloj incorpora herramientas útiles para estructurar los entrenamientos. El posicionamiento es uno de sus puntos fuertes, ya que utiliza un sistema de seguimiento por satélite de doble banda compatible con cinco redes globales. Esto se traduce en una mayor precisión a la hora de trazar tus rutas, incluso si corres por zonas de difícil acceso.
Durante la carrera, la pantalla AMOLED permite leer con claridad datos en tiempo real como el ritmo, la distancia y la frecuencia cardíaca. Además, el sistema evalúa métricas de rendimiento como el valor de VO2 máximo, el tiempo de recuperación recomendado y la carga de entrenamiento, ayudándote a saber cuándo forzar y cuándo descansar.
En el caso del ciclismo, las funciones mantienen el mismo nivel de utilidad. El dispositivo registra la velocidad, los desniveles acumulados y las rutas detalladas, que luego puedes volcar en aplicaciones de terceros muy comunes entre ciclistas, como Strava.
Al contar con un altímetro barométrico y una brújula integrados, ofrece datos de altitud precisos, algo que se agradece cuando haces rutas largas por montaña o terrenos variables. Su resistencia al agua de 10 atmósferas también te asegura que no habrá problemas si te pilla una tormenta imprevista en mitad de una salida en bicicleta.
Más allá de estas dos disciplinas, el reloj funciona como un asistente de salud continuo gracias a su sensor óptico, que mide de forma constante la saturación de oxígeno en sangre, los niveles de estrés y la calidad del sueño. No es un dispositivo pensado para responder llamadas o interactuar con aplicaciones complejas como lo harías con un reloj de pantalla táctil convencional de entorno urbano, sino que prioriza la recopilación de datos deportivos y la solidez estructural.
La capacidad de la batería, junto con un sistema operativo eficiente, ofrece una autonomía que destaca frente a sus competidores. En un modo de uso típico, combinando notificaciones diarias y algunas sesiones de deporte, la carga puede estirarse hasta los 24 días. Si eres de los que realiza rutas muy largas de senderismo o ciclismo con el posicionamiento satelital activo de forma continua, el dispositivo aguanta bastantes horas de trackeo antes de pedir el cargador.
Esta capacidad de olvidarte del enchufe durante semanas lo convierte en una herramienta muy práctica tanto para viajes de varios días como para evitar la rutina de carga diaria de los teléfonos y otros relojes inteligentes.
