Mi cocina no da más, pero quiero un lavavajillas: este modelo me cabe en la encimera

Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Lavar a mano cansa y no siempre es óptimo, pero simplemente mi cocina no tiene espacio suficiente para un lavavajillas convencional.
Cuando los metros cuadrados de la vivienda no acompañan, la cocina suele ser la primera sacrificada. En mi caso, la encimera es apenas una pequeña franja de granito donde conviven la cafetera, la tabla de cortar y poco más. Por mucho que he intentado hacer malabarismos con la distribución de los muebles, encajar un lavavajillas tradicional de sesenta centímetros, o incluso uno de cuarenta y cinco, es una misión imposible.
No hay hueco libre debajo de la encimera y las tomas de agua están inaccesibles sin meterse en una reforma. Durante años la única opción ha sido fregar a mano, una tarea que quita tiempo y consume bastante agua, hasta que empecé a buscar alternativas de formato compacto.

Cecotec Bolero Aguazero 1100
Este lavavajillas ultracompacto no necesita instalación y puedes colocarlo sobre la encimera.
Por 219 eurosHay varias opciones que van ganando terreno, y una de ellas es la que más me convence por tamaño y precio. Es el Cecotec Bolero Aguazero 1100, que está diseñado para colocarse directamente sobre cualquier superficie plana sin apenas instalación.
Esta marca española vende ya prácticamente de todo, también muchos electrodomésticos grandes y pequeños, con envío gratis y exprés desde su tienda online, aunque también venden en otras tiendas como Amazon.
No necesita conectarse a una toma de agua
Tiene unas dimensiones de cuarenta y tres centímetros de ancho, cuarenta y tres de profundidad y casi cuarenta y seis de alto, lo que viene a ser un tamaño muy similar al de un microondas de gran capacidad. Encontrarle un sitio en mi cocina no requiere mucho más que reorganizar un par de cosas. El punto clave de este electrodoméstico, y la razón por la que resulta tan útil en pisos pequeños o segundas residencias, es que ofrece un sistema de funcionamiento dual.
Puedes conectarlo a la toma de agua habitual si dispones de ella, pero también incluye un depósito integrado de cinco litros en la parte superior. Esto permite utilizarlo de forma totalmente independiente: basta con rellenar el tanque manualmente con una jarra antes de cada lavado y colocar la manguera de desagüe directamente orientada hacia el fregadero.
A pesar de su apariencia exterior compacta, el espacio interno está bastante bien optimizado para cubrir las necesidades diarias de una o dos personas. El fabricante indica que tiene capacidad para tres cubiertos completos. Deben caber sin problemas los platos, vasos, tazas y cubiertos utilizados durante el desayuno y la cena, aunque si intentas introducir una sartén grande o una olla profunda, tendrás que encajar el resto de la vajilla casi como si fuera un juego de rompecabezas.
En el frontal del aparato se encuentra un panel táctil digital. Desde ahí se gestionan los seis programas de lavado que incluye el sistema. El modo rápido resuelve el lavado en menos de media hora. Para los días en los que cocino algo más elaborado, el programa intensivo eleva la temperatura para asegurar una limpieza correcta. También dispone de un modo 'eco' que minimiza el consumo de recursos, un programa para el cuidado de la cristalería delicada y una función de autolimpieza del propio aparato, algo que considero indispensable para evitar la acumulación de residuos a largo plazo.
Uno de los detalles técnicos que me parece relevante mencionar es su eficiencia energética, clasificada con la etiqueta C dentro de su categoría de pequeños electrodomésticos. Su consumo de agua por ciclo en el modo económico es de unos cuatro litros y medio, una cantidad notablemente inferior a los más de diez litros que suelo gastar manteniendo el grifo abierto mientras friego a mano la misma cantidad de platos.
En cuanto al nivel de ruido, se sitúa en los cincuenta y seis decibelios. No es un aparato completamente silencioso, se escucha el rumor del agua y el motor del ventilador mientras trabaja, pero tampoco llega a ser una molestia si estás en el salón o en otra habitación contigua.
Otra característica que me ha resultado de utilidad es la función 'long storage'. Se trata de un sistema que, una vez finalizado el ciclo de lavado, activa de manera intermitente un ventilador para hacer circular el aire limpio por el interior durante varias horas. Esto evita que la humedad se condense en las paredes de la máquina y previene la aparición de malos olores si por cualquier motivo no puedes descargar la vajilla inmediatamente.
