Este es el error más común con las tablas de cortar en la cocina (y así puedes solucionarlo por poco dinero)

Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Puedes estar comprometiendo tu salud y contaminando alimentos.
A la hora de cocinar alimentos, es indispensable asegurar su buen estado y garantizar su correcta conservación. Esto implica conocer cómo se deben almacenar correctamente y con qué otros no se pueden mezclar. Todo ello por nuestra seguridad, para evitar contaminaciones que puedan ser perjudiciales para nuestra salud.
Sin embargo, hay un gesto muy común que la pone en riesgo y es el cortar todos los alimentos en una misma tabla, incluso carne cruda y después, verduras. Esto puede llevar a una contaminación cruzada que puede poner en jaque nuestra salud.
¿La solución? Tener una tabla por cada grupo de alimentos. Y esto, ni es caro, ni requiere mucho espacio. Para muestra, el juego de 4 tablas de cortar con soporte de Masthome, a la venta en Amazon por menos de 24 euros.

Este kit incluye 4 tablas antideslizantes a las que podemos sacar mucho partido en la cocina. Cada una de ellas incluye una etiqueta que marca los grupos de alimentos (carne, pescado, verduras o pan) que debemos cortar en ella para que nunca se contaminen las unas a las otras.
Incluye un soporte para poder almacenarlas fácilmente y tenerlas a mano cuando se necesiten y, además, se pueden lavar en el lavavajillas, lo que facilita el proceso de desinfección. Aún así, si quieres lavarla a mano, basta con aclararlas con agua corriente, puesto que su material facilita la limpieza.
La importancia de tener varias tablas
Al dedicar una tabla exclusiva para carnes y pescados crudos, se evita que los jugos y posibles patógenos (como salmonella o E. coli) entren en contacto con alimentos que se consumirán sin cocción, como las verduras frescas para una ensalada o las frutas. Esta separación física es una barrera crucial en la seguridad alimentaria del hogar, protegiendo a los comensales de intoxicaciones y garantizando que cada ingrediente mantenga su salubridad desde la preparación hasta el plato.
Además, la preservación de sabores, aromas y texturas justifica ampliamente esta práctica. Una tabla utilizada para cortar cebolla, ajo o alimentos de olores intensos puede transferir esos aromas residuales a otros productos más delicados, como una fruta o un pan, alterando su sabor de forma desagradable.
