Decathlon agita el mundo 'running': zapatillas con placa de carbono por la mitad que sus rivales

Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Decathlon vende zapatillas deportivas que poco tienen que envidiar a otras que cuestan dos o tres veces más.
Vaya por delante que ninguna zapatilla, del tipo que sea o cueste lo que cueste, va a hacer que corras mucho más rápido por el simple hecho de ponértela. No es el calzado, eres tú el que tiene que correr, pero todos los 'runners' y deportistas en general saben que en cierto modo un buen equipamiento ayuda, y unas zapatillas cómodas ayudan y mucho a mejorar tus tiempos de varias formas.
Dentro del sector, ahora mismo lo más 'top' son las zapatillas con placa de carbono, las que usan todos los que corren realmente rápido, pero su precio suele ser elevadísimo, de 200-300 euros como poco. O más bien solía ser así, ya que Decathlon vende modelos de muchísima calidad desde solo 71,99 euros.
Venden más versiones, algo más costosas y con las que hace nada se ha viralizado un atleta, Jimmy Gressier, ha corrido los 5 km en solo 12:51 con las Kiprun KD900X, sin tener que apostar por unas de 400 euros como es habitual.

Kiprun KD900X
Estas zapatillas con placa de carbono están a la venta en varios colores y a precios que realmente ponen su segmento patas arriba.
Por 71,99 eurosPlaca de carbono, foam y diseño resistente
Claro está que es cuestión de gustos, y que no todas las zapatillas son cómodas para todo el mundo. Es cuestión de probar y ver qué te funciona según tu tipo de pie, pero la parte buena de Decathlon es que puede acercarte a una de sus tiendas a probártela y ver si se ajusta a tu pie.
Las KD900X son todo un misil a la línea de flotación de marcas que han hecho el agosto cobrando un dineral por zapatillas avanzadísimas a gente que realmente no las necesita, y para ellos es una opción más asequible que otras.
La mediasuela usa VFoam, un material muy valorado por su capacidad para devolver energía y ofrecer una sensación de rebote más viva que las espumas convencionales. Entre esas capas se integra una placa de carbono de longitud completa, que añade rigidez al conjunto y favorece la propulsión hacia delante. No hacen magia, claro, pero sí entran de lleno en esa categoría de calzado que se nota más cuando aprietas el ritmo.
También ayudan bastante sus cifras. Decathlon hablaba de unos 225 gramos en talla 42 y de unos 190 gramos en talla 38, con un drop de 8 milímetros. No da la impresión de ser una zapatilla pensada solo para élites o para gente que corre a ritmos estratosféricos, sino una opción seria para quien quiere mejorar marcas en 10K, media maratón o incluso usarlas en sesiones rápidas.
Otra cosa que juega a su favor es que no se ha quedado en la placa de carbono. La suela está diseñada para ofrecer buen agarre incluso en suelo húmedo, y la marca hablaba desde el principio de un modelo robusto, con una garantía de desgaste de hasta 1.000 kilómetros, un dato muy llamativo dentro de una categoría donde a veces el rendimiento top va de la mano de una durabilidad más justa.
Esto no significa que sean unas zapatillas para machacarlas a diario como si fueran unas rodadoras de entrenamiento.
