AliExpress revienta el sector retro: venden una consola que parece de los 90, pero es muy moderna

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La estética retro en el mundo de las consolas ha venido para quedarse.
Marcas como Anbernic, Retroid o Trimui están exprimiendo la nostalgia como nadie. Y lo hacen con un truco que funciona de maravilla: por fuera te venden el diseño de toda la vida, ese ladrillo vertical con la pantalla arriba y los botones abajo que todos reconoceríamos con los ojos cerrados, pero por dentro esconden hardware bastante moderno.
La TrimUI Brick Pro es el ejemplo perfecto. Estéticamente recuerda a las Game Boy clásicas, pero cuando la enciendes te das cuenta de que no estás ante un trasto de hace treinta años. Corre Linux, tiene juegos en la nube y una pantalla que ya querrían para sí muchas consolas actuales.
Además, el precio es competitivo. En su caso son apenas 80 euros, suficientes para que la compres sin pensarlo demasiado, para echar alguna partida suelta de vez en cuando.
La Brick Pro ha crecido respecto al modelo original: pasa de una pantalla de 3,2 pulgadas a una de 3,95 pulgadas. El panel es IPS con laminación completa, así que los reflejos son menores y los colores se ven más vivos. No es OLED, y si le da el sol directo se queda corta de brillo, pero para jugar en casa o a la sombra cumple perfectamente.
Lo más interesante viene cuando la coges. La carcasa es de policarbonato, con una placa metálica en la parte trasera que le da un peso agradable, 236 gramos, sin resultar un ladrillo incómodo. Y aquí está el gran salto respecto al modelo anterior: dos joysticks con efecto Hall. Eso significa que usan sensores magnéticos en lugar de piezas que se rozan y se desgastan, así que el temido drift, ese desvío fantasma del cursor que acaba apareciendo en mandos baratos, aquí no debería darse ni después de mucho uso.
La batería también ha subido, y bastante. De 3.000 a 5.000 miliamperios, lo que se traduce en unas cinco a diez horas de juego según lo que estés moviendo. Si le das a clásicos de 8 y 16 bits, te acercas al extremo más generoso. Si te metes en cosas más exigentes, la cosa baja, pero sigue siendo una autonomía más que decente. La carga es por USB Tipo C, así que puedes usar el cable del móvil.
El sistema operativo es Linux, concretamente con la interfaz Trim-UI de la propia marca. Esto significa que no tienes que pelearte con Android ni con tiendas de aplicaciones. Enciendes, eliges juego y a jugar. Es un entorno sencillo, rápido y muy directo, pensado para quien quiere sacar la consola del bolsillo y estar jugando en diez segundos.
El almacenamiento es otro punto a tener en cuenta. Los 8GB internos son básicamente para el sistema y los emuladores, así que los juegos van en tarjeta microSD. La consola admite tarjetas de hasta 1TB, y los packs que se venden suelen incluir una de 64GB ya preparada, así que puedes empezar a jugar desde el primer día sin complicarte.
Hay algunos detalles extra que suman. Tiene WiFi y Bluetooth, por si quieres conectar un mando externo o trastear con juegos en red. También trae salida de vídeo por USB C en modo DisplayPort, con lo que puedes enchufarla a la tele o a un monitor y jugar en pantalla grande cuando te apetezca.

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