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Cómo combinar una dieta mediterránea hipocalórica y ejercicio diario para preservar la salud renal

Son muy empleadas tradicionalmente, ya que se suelen consumir varias veces en semana y tienen efectos muy beneficiosos sobre el organismo. Aportan muchas vitaminas y es recomendable su consumo también de forma cruda.
Una dieta baja en calorías reduce el riesgo de daño renal.
Pixabay/TeeFarm

Una dieta equilibrada y saludable es esencial para la prevención de enfermedades no transmisibles, como la diabetes, la hipertensión, la obesidad o los accidentes cerebrovasculares, entre otras. No obstante, como alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), las dietas insalubres y la falta de actividad física entre la población son los principales factores de riesgo para la salud. 

Una de las consecuencias de las crecientes tasas de obesidad y envejecimiento de la población en las últimas décadas es el incremento de la incidencia de enfermedad renal crónica, que actualmente afecta al 10% de la población mundial adulta. En este sentido, un equipo del Centro Español de Investigaciones Biomédicas en Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) de la Universidad Rovira i Virgili (URV) ha comprobado cómo la dieta mediterránea hipocalórica combinada con el ejercicio físico diario contribuye a preservar la salud renal.

¿Cómo se ha llevado a cabo el ensayo?

El equipo de investigación, dirigido por Jordi Salas, ha tratado de evidenciar si la pérdida de peso obtenida siguiendo este tipo de dieta, junto con el ejercicio físico, puede ser un enfoque eficaz para prevenir o revertir el deterioro de la función renal en las personas adultas

A través de un trabajo colaborativo, publicado en la Revista Estadounidense de Nefrología, han llevado a cabo un ensayo con 6.719 personas adultas con sobrepeso u obesidad de entre 55 y 75 años y con síndrome metabólico. Los resultados revelan que seguir este tipo de dieta baja en calorías y hacer deporte reducen la pérdida de la función renal tras 12 meses de intervención.

¿Cuáles han sido las principales conclusiones?

Aquellos pacientes que siguieron ambas pautas, en comparación con los que no lo hicieron, presentaban un 40% menos de riesgo de desarrollar una enfermedad renal crónica. Por ello, el equipo de investigación sostiene que la adherencia a la dieta mediterránea hipocalórica debe considerarse "un pilar esencial en las estrategias de salud pública para el abordaje de la enfermedad renal".

"Un programa de intervención intensiva sobre el estilo de vida multifacético puede representar una estrategia eficaz a largo plazo para preservar la función renal y prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad renal crónica en adultos con obesidad y con síndrome metabólico", indican los principales investigadores en un comunicado. Además, también contribuiría a una reducción de los episodios cardiovasculares y de la mortalidad en el futuro.

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