Cuáles son los principales virus de la hepatitis, qué síntomas provocan y cómo se transmiten y previenen

  • Cuando la hepatitis, o inflamación en el hígado, está producida por un virus, se habla de hepatitis vírica o viral.
  • Según datos de la OMS, 520 millones de personas en el mundo sufren hepatitis B de manera crónica. 
  • Las hepatitis B y C son las que más problemas pueden causar porque son las que más tienden a cronificarse. 
Virus de la hepatitis C
Virus de la hepatitis C
FLICKR/AJ CANN - Archivo

El 28 de julio se celebra el Día Internacional de la hepatitis vírica, fecha que se destina a informar y concienciar sobre una enfermedad infecciosa muy común, prevenible y que causa alrededor de un millón de muertes alrededor del mundo cada año, además de propiciar el desarrollo de enfermedades graves, como el cáncer de hígado o la cirrosis.

La hepatitis, como su nombre indica, es una inflamación del hígado. Cuando está inflamación está causada por un virus, hablamos de hepatitis víricas, que pueden presentarse de manera aguda y curarse o convertirse en una enfermedad crónica que cause graves daños en el hígado a largo plazo.

Los virus que pueden provocar hepatitis son cinco: virus de la hepatitis A (VHA), hepatitis B (VHB), hepatitis C (VHC), hepatitis D (VHD) y hepatitis E (VHE).

De estos virus, los más frecuentes y peligrosos son los virus B y C, responsables de la mayoría de los casos de cáncer de hígado. Según datos de las OMS, casi una de cada tres personas en el mundo (unos dos mil millones) han sido infectadas por el VHB, y una persona de cada doce (más de 520 millones de personas) viven con hepatitis B crónica. Aunque la mayoría de las personas que han sido infectadas con estos virus no serán conscientes, sí pueden transmitirlo.

¿Cuáles son los principales virus de la hepatitis y cómo se transmiten?

Los cinco virus capaces de provocar hepatitis tienen algunos rasgos en común, como algunos síntomas o el daño que pueden provocar, pero tienen sus peculiaridades y formas de transmisión, algunas compartidas.

•Virus de Hepatitis A (VHA). Provocan una infección aguda -nunca se cronifica- y casi siempre se suele resolver de manera espontánea. Se transmite a través de las heces y las personas suelen infectarse al ingerir agua o comida contaminados. Por este motivo, suele darse en zonas donde las condiciones higiénicas son deficientes, como Asia, África y América del Sur, donde prácticamente todos los habitantes son serológicamente positivos.

•Virus de Hepatitis B (VHB). Se transmite a través de la exposición a sangre infectada, semen y otros fluidos corporales y puede ser transmitido de madres infectadas a los recién nacidos en el momento del nacimiento, por transfusiones sanguíneas, por compartir inyecciones, pinchazos accidentales y por transmisión sexual. Se estima que casi un tercio de la población mundial ha estado expuesta al virus y que unos 500 millones la padecen de forma crónica. En España la prevalencia es del 0,5%.

•Virus de Hepatitis C (VHC). La vía de transmisión es la misma que la de la hepatitis B y afecta a unos 70 millones de personas en el mundo, casi medio millón en España. Es la que más se cronifica (puede llegar al 80%) y no suele dar síntomas, pero es la causa más común de enfermedad hepática crónica y de trasplantes de hígado.

•Virus de Hepatitis D (VHC). Sólo se da en caso de personas infectadas con VHB y puede convertirse fácilmente en una enfermedad grave.

•Virus de Hepatitis E (VHE). Se transmite de la misma manera que el VHA, por lo que se da también en zonas con malas condiciones higiénicas. Sin embargo, en Europa su prevalencia es mayor de lo que se creía previamente y alrededor de un cuarto de la población ha estado expuesta al virus, pues está presente en ciervos y cerdos. En personas sanas, suele cursar solo de forma aguda y resolverse de manera espontánea. En personas inmunodeprimidas puede cronificarse.

Qué síntomas provoca

En un porcentaje elevado de casos, las hepatitis víricas pasan desapercibidas y cursan sin síntomas (en caso de las hepatitis C, hasta el 75% de los casos), y cuando estos aparecen suelen ser bastante inespecíficos, como fiebre, pérdida de apetito, molestias gastrointestinales, diarrea, dolores musculares, cefaleas… y, en general, síntomas parecidos a los de una gripe.

Cuando los síntomas se presentan, los pacientes suelen pasar por cuatro periodos:

•Incubación, desde que se adquiere el virus hasta que aparecen los síntomas. Para el VHA es de 15 a 50 días, para el VHB de 30 a 160 días y para el VHC de 15 a 160 días.

•Periodo prodrómico o preictérico (antes de la ictericia). En este periodo es en el que se presentan los síntomas arriba descritos.

•Ictérico. Aparece la ictericia, una coloración amarillenta de la piel y las mucosas y disminuyen los síntomas.

•Convalecencia: la ictericia desaparece y se experimenta una evidente mejoría. Puede aparecer una coloración oscura en la piel (coluria) y blanquecina en las heces (acolia).

Si la infección se complica y/o se cronifica, puede aparecer la cirrosis, que puede provocar síntomas, como déficit de concentración, cansancio, molestias en el abdomen, líquido acumulado en las piernas o en el abdomen, ictericia, etc. En un 1% de los casos la enfermedad puede presentarse de forma grave e incluso fulminante.

Para diagnosticarla, basta con un análisis de sangre, en el que se encontrarán alternaciones sobre todo en la bilirrubina y de transaminasas y se localizarán los anticuerpos desarrollados ante el virus, que revelarán el tipo de hepatitis de la que se trata.

Además, en caso de que la infección de complique, se harán pruebas para detectar daños en el hígado (fibrosis, quistes, tumores, cálculos…) como biopsias, elastografías, ecografías o endoscopias.

Cómo se trata

Cuando se trata de una infección aguda, como es el caso de la hepatitis A y la hepatitis E, lo normal es que cure por sí misma y sólo hay que tratar los síntomas, pero el caso de las hepatitis C, con más tendencia a cronificares y crear complicaciones, el tratamiento es distinto y habría que administrar fármacos.

Para la hepatitis B, existen dos tipos de tratamientos basados en interferón (inyecciones) o anviriales (pastillas) y ambos pueden durar años. Los antivirales son muy eficaces para controlar el virus, pero, en caso de enfermedades crónicas, es difícil que se curen por completo. Con frecuencia, lo que consigue es evitar la progresión y mantener el virus bajo control

En caso de la hepatitis C, sí existen desde hace unos años medicamentos que logran curarla, como glecaprevir, pibrentasvir, sofosbuvir, velpatasvir… En la mayoría de los casos los pacientes se curan, pero se trata de medicamentos muy caros a los que no todo el mundo tiene acceso.

En ambos casos, tanto si la enfermedad está controlada como si se cura completamente, se evitan las complicaciones derivadas de la enfermedad, como cirrosis, y hepatocarcinoma.

También hay que recordar que, en general, la hepatitis tiene buen pronóstico y es benigna y se complica solo en porcentajes bajos. Incluso muchos pacientes que sufren una hepatitis crónica pueden tener una buena calidad de vida si llevan una vida saludable con una buena dieta, ejercicio físico y nada de alcohol.

Prevención y vacunación

En la actualidad existen vacunas para la hepatitis A y la B, que se administran a los niños, especialmente la B, que se puede transmitir por vía perinatal y, en caso de contagiarse de madre a hijo, es muy probable que se convierta en crónica.

Para la hepatitis C no existe vacuna, por lo que, lo mejor para evitarla -esta y otras hepatitis- es tomar algunas precauciones como:

•Usar preservativo en las relaciones sexuales, sea cual sea el tipo de relación.

•Lavarse las manos con frecuencia, y especialmente después de usar el baño y cambiar pañales, y antes de preparar o ingerir alimentos.

•Limitar la cantidad de parejas sexuales. Tu riesgo de contraer hepatitis viral aumenta con la cantidad de parejas sexuales que tienes.

•No compartir artículos personales que puedan contener sangre, como hojas de afeitar, cortaúñas, cepillos de dientes, cualquier tipo de aguja…

•No hacerse tatuajes o piercings en establecimientos no habilitados.

•Usa guantes si tienes que tocar la sangre de otra persona. 

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