Cuidado con las sobremesas: las horas posteriores a la comida concentran un mayor número de accidentes de tráfico

La fatiga es la cuarta causa de siniestralidad en las carreteras españolas, según datos de la Dirección General de Tráfico.
Las comidas copiosas pueden provocar somnolencia.
DGT

Ya está aquí el verano y, aunque el de este año sea un poco más atípico, saltan las alarmas de la seguridad vial conforme se acercan las vacaciones, los fines de semana y las operaciones salida. Y es que esta época concentra una gran cantidad accidentes anualmente. 

Según los datos que maneja la DGT del pasado 2019 y en los que basa sus próximas campañas de vigilancia y seguridad en las carreteras, un total de 215 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico entre los meses de julio y agosto, siendo este primero en el que se detectó un mayor número de siniestros. 

Pese a que el año pasado los registros de víctimas mortales en carretera fueron los más bajos desde que se dispone de estadísticas, la Dirección General de Tráfico no ha querido dejar de recordar que el objetivo es llegar a cero víctimas.

Evitar el alcohol y las comilonas

La franja horaria en la que más accidentes suelen producirse es entre las 14.00 y las 20.00, con un 36% del total. Esto se debe a que las comidas copiosas provocan somnolencia al volante y, habitualmente, más gente decide desplazarse entre esas horas. 

También influye en este porcentaje la ingesta de alcohol. El 24% de las autopsias realizadas a los conductores fallecidos relevaron grandes niveles de alcohol en sangre, por lo que es importante evitar beber antes de conducir. 

En lo que se refiere a las causas más comunes de los accidentes de tráfico, el año pasado se registró que un 45% de los siniestros habían tenido lugar por una salida de la vía. La razones suelen ser un exceso de velocidad o una distracción, como el uso del móvil al volante.

Especial vulnerabilidad de ciclistas y motoristas

Los colectivos más vulnerables en la carretera, como los ciclistas y los motoristas, son los más representados en estas estadísticas. En 2019, el 43% de los fallecidos pertenecían a estos grupos, lo que supuso un aumento del 13% respecto al año anterior. 

Los datos resaltan que 7 de los 10 ciclistas fallecidos no usaban el casco obligatorio. Tampoco lo hacían 4 de los 69 motoristas. Por esta razón la DGT ha querido pedir doble responsabilidad: a los conductores de cuatro ruedas para que sean más conscientes de que no están solos en la carretera y a los de dos, para que hagan un correcto uso del equipamiento de seguridad obligatorio.

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