Jesús Sánchez: "El 50% de los cánceres adultos y el 80% de los infantiles se curan, hemos avanzado muchísimo"

Jesús Sánchez Ruiz
Jesús Sánchez Ruiz
CEDIDA

El 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el cáncer, una enfermedad que, según datos de la OMS, causa casi nueve millones de muertes al año en el mundo, una de cada seis. Aunque la supervivencia ha aumentado mucho en los últimos 40 años, cada vez se diagnostican más casos y todavía hace falta mucha investigación para lograr una cura a nivel global.

Tratamientos prometedores, como la inmunoterapia, la inteligencia artificial, las terapias personalizadas o la nanotecnología son ya grandes avances que sólo requieren de investigación para, como asegura la fundación Cris Contra El Cáncer, acabar con la enfermedad en solo dos décadas.

De estos tratamientos, la inmunoterapia -o terapia biológica- es el que está más desarrollado. Para entender cómo funciona y sus aplicaciones, hablamos con Jesús Sánchez, biólogo molecular y director de proyectos de CRIS Contra el Cáncer, además de autor de numerosos proyectos de divulgación y creador de Laboratoons, una plataforma de comunicación científica en cómic.

Se habla mucho últimamente de la inmunoterapia. ¿Qué es exactamente?

La inmunoterapia aplicada al cáncer está viviendo un boom desde hace unos ocho años, pero en realidad, el concepto de inmunoterapia tiene casi 100 años. Desde que se empezó a investigar el sistema inmune, surgió la idea de utilizarlo para combatir el cáncer y ha tenido muchos altibajos. Hace aproximadamente unos 15 años cambió la concepción que se tenía de los tumores y se empezó a ver que las células tumorales van apareciendo con cierta frecuencia, pero que unas células inmunitarias, llamadas linfocitos T, se encargan de identificarlas y de destruirlas. Este mecanismo normalmente funciona a la perfección, pero en otras, esas células tumorales pueden eludir al sistema inmunitario y desarrollar un tumor. También se descubrió hace unos 15 años que los linfocitos T tienen como una especie de ‘interruptor’ que las desactiva a veces por motivos de seguridad, para que no nos hagan daños a nosotros, y que los tumores son capaces de activar esos interruptores cuando los linfocitos no tienen que apagarse. Esto permite al tumor crecer a sus anchas, porque, al observar los tumores, se vio que estaban llenos de linfocitos que no habían actuado para destruir el tumor. Fue entonces cuando se empezaron a desarrollar terapias destinadas, más que a acabar con el tumor, a reactivar los linfocitos para que actúen contra las células tumorales.

¿En qué se diferencia de otros tratamientos?

La inmunoterapia es uno más de los tratamientos relacionados con el cambio de concepción de lo que es el cáncer. Hasta hace poco, se concebía como una masa de células tumorales que provocaban una enfermedad y me podía provocar metástasis. Ahora se sabe que es mucho más complejo, y que dentro del mismo tumor hay células distintas, que se comportan de forma diferente, que se relacionan y manipulan su entorno… y que, además, van cambiado su comportamiento a medida que se desarrolla el tumor. Por eso, los tratamientos que se desarrollan ya no se enfocan solo a acabar con el tumor, sino a modificar su comportamiento, el tejido que hay a su alrededor…

"La inmunoterapia es uno más de los tratamientos relacionados con el cambio de concepción de lo que es el cáncer"

¿Desde cuándo se utiliza la inmunoterapia?

La primera inmunoterapia se aprobó para melanoma en 2011, cuando consiguieron ‘despertar’ a los linfocitos, y que personas que no respondían a otros tratamientos consiguieron combatir la enfermedad y, en algunos casos, curarse. El éxito de este tratamiento consiguió relanzar las investigaciones en el campo de la inmunoterapia. Fue como un pistoletazo de salida, y desde entonces se han empezado a diseñar un montón de terapias distintas destinadas a distintos tipos de cáncer. Así, después del melanoma, se ha empezado a utilizar en muchos tipos de tumores, como el de pulmón, de mama triple negativo, de cuello, etc.

¿En qué casos está más indicada?

Generalmente cuando está en recaída, la enfermedad está avanzada, y en casos en los que la cirugía y otros tratamientos como quimioterapia o radioterapia ya no funcionan. El reto ahora, ya no es tanto contra qué tumores la aplicamos, sino a qué pacientes le funciona, porque incluso en el melanoma, donde se consiguieron unos resultados muy prometedores, hoy en día solo responde positivamente a la inmunoterapia más o menos la mitad de los pacientes. Los próximos pasos están enfocados a averiguar por qué pasa esto y qué hacer para cambiarlo.

Con motivo del Día Mundial contra el cáncer, la ONG Cris ha lanzado una campaña para concienciarnos sobre la importancia de la investigación para lograr una cura contra el cáncer.
Con motivo del Día Mundial contra el cáncer, la ONG Cris ha lanzado una campaña para concienciarnos sobre la importancia de la investigación para lograr una cura contra el cáncer.

¿Puede llegar a ser una alternativa a la quimioterapia?

Sí, hay casos de melanoma o de pulmón en los que ya se está prescribiendo como tratamiento principal, pero son tratamientos muy nuevos, que hay que investigar en profundidad. La gente tiende a pensar que la quimioterapia es el demonio, pero tiene unas indicaciones muy precisas, al igual que la radioterapia y como las tendrá la inmunoterapia. No se trata tanto de sustituir, sino de tener cada vez más opciones para tratar el cáncer y combinarlas, como se está empezando a hacer ahora, porque los tratamientos pueden incluso potenciarse mutuamente. La clave está en no entender el cáncer como una enfermedad sola, sino que cada tumor es distinto y, como tal hay que tratarlo, hay que buscar su punto débil y atacarlo con distintos tratamientos adaptados a él.

Cómo es un tratamiento de inmunoterapia.

Hay distintos tipos de inmunoterapia: Intravenosa, oral… pero básicamente consiste en inyectar anticuerpos -células diseñadas para realizar una función muy concreta- vía intravenosa para que activen el ‘interruptor’ que hace que se despierten los linfocitos del paciente.

¿Tiene efectos secundarios?

Sí, puede tenerlos, pero son muy distintos a los de la radio o quimioterapia. Hay que tener en cuenta que actúa sobre el sistema inmune del paciente activando un mecanismo que se ha desactivado. Cuando lo vuelves a activar, puede haber riesgos, como que el sistema inmunitario se ‘sobreactive’. Los efectos secundarios pueden llegar a ser graves, pero suelen ser controlables y presentarse rápido, por lo que el médico puede actuar también rápido. Los más habituales son los más parecido a cuando tienes una reacción alérgica, una dermatitis, hinchazón, síntomas digestivos…

En Cris aseguráis que, gracias a la inmunoterapia y a otros tratamientos nuevos, se acabará con el cáncer en 20 años. ¿Es así o son unas expectativas demasiado optimistas?

Ahora mismo, a nivel europeo, se ha lanzado la ‘misión cáncer’, una partida presupuestaria destinada a la investigación, y entre sus objetivos está que el 100% de los tumores infantiles sea tratable en 10 años. Y es perfectamente asumible, porque los tratamientos que logren acabar con el cáncer, seguramente estén ya naciendo o esperando a ser desarrollados. No es humo, son cosas que están ahí, solo hay que desarrollarlos. Es una campaña bastante realista, pero para que se cumpla, hacen falta recursos.

¿No se investiga lo suficiente?

Nunca es suficiente. Es cierto que en investigación biosanitaria hay muchos recursos que van a cáncer proporcionalmente, pero porque es un problema de salud muy grave que afecta a mucha gente, lo que quiere decir que los recursos sean muchos. La inmunoterapia es fruto de muchos años de investigación, y queda mucho por hacer para que sea más efectiva, produzca menos efectos secundarios, averiguar por qué a veces funciona y a veces no… Esas respuestas llegarán en cuanto nos pongamos a investigarlas, cuantos más recursos tengamos para la investigación. Si es un problema que nos afecta a todos, y encima sabemos qué tenemos que hacer, vamos a poner financiación. Si el estado no da suficiente, busquémoslo en las entidades privadas. El 50% de los cánceres adultos se curan, y el 80% de los infantiles, hemos avanzado muchísimo en pocos años. Seguimos viéndolo como algo terrible, y esto hace que mucha gente no quiera hablar de ello, pero por duro que sea, hay que hacerlo, porque realmente está a nuestro alcance solucionarlo. Cuanto más hablemos del cáncer y más recursos pongamos, antes lo venceremos. 

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