Clara Farràs’: "El Baby Led Weaning es más respetuoso con el bebé y, a la larga, contribuye a evitar la obesidad"

El BLW es un método de alimentación para bebés libre de papillas y triturados.
El BLW es un método de alimentación para bebés libre de papillas y triturados.
avitalchn / Pixabay

Desde hace unos años, cada vez más padres deciden alimentar a sus hijos a través del Baby Led Weaning (BLW) o ‘alimentación complementaria a demanda’, un método que consiste en alimentar a los bebés a partir de los seis meses directamente con alimentos sólidos, sin pasar por la época de papillas y triturados. Clara Farràs, autora del blog Recetas BLW y del libro Con mis manitas, con consejos y recetas sanas para toda la familia, nos habla del BLW y de cómo llevarlo a cabo con seguridad y confianza.

¿Cómo llega una diseñadora gráfica a escribir un libro sobre Baby led Weaning (BLW)?

Aparte de ser diseñadora e ilustradora siempre me ha apasionado la cocina y, de pequeña, me quería dedicar a ella. Cuando nuestro primer hijo tenía que empezar con la alimentación complementaria, descubrimos que no era necesario hacer papillas ni purés y empecé a pensar en todas las recetas que podía hacerle a un niño de seis meses. Hace cuatro años había mucha menos información sobre BLW y las madres estábamos un poco perdidas, hablábamos por foros de Facebook… y como a mí se me ocurrían muchas recetas, decidí a hacer un blog para compartirlas. Luego la editorial Zenit se puso en contacto conmigo y me propuso la idea de hacer este libro, Con mi manitas. Mi idea era escribir el libro que me hubiera encantado tener cuando yo empecé.

EL BLW es una tendencia que está poniendo de moda desde hace unos años. Para la gente que no la conozca, explícanos brevemente en qué consiste.

Los bebés, a partir de los seis meses, que es cuando la OMS recomienda empezar con la alimentación complementaria, están preparados, tanto digestiva como físicamente, para empezar a comer otras cosas aparte de la leche. El BLW es pasar de la lactancia a la alimentación sólida sin pasar por las papillas y los purés. Este proceso es mucho más natural y mucho más respetuoso con el bebé, porque es él quien decide cuándo y en qué cantidad.

¿Qué ventajas tiene con respecto a la alimentación a base de triturados?

Para las familias, por ejemplo, no tienen que preparar una comida especial y, con pequeñas adaptaciones, pueden hacer la misma comida para toda la familia. Y lo mismo cuando comes fuera, no tienes que llevarte nada especial para ellos porque siempre hay algo que pueden comer a partir de los seis meses, como arroz, pasta... Y para los niños, muchas más, como aprender a controlar su hambre y saciedad. Esto a la larga contribuye a reducir la obesidad y el sobrepeso. También, les proporciona autonomía y autoestima y, la que es más importante para mí, que la hora de comer no se convierte en una batalla, sino en un momento de juego y alimentación en familia.

Una de los mayores temores de los padres a la hora de empezar o no el BLW es el miedo a atragantamientos. ¿Qué les dirías?

Es un miedo razonable, porque siempre nos han dicho que los bebés sólo pueden comer papillas, pero hay un estudio de la Academia Americana de Pediatría que demostró que no hay más episodios de ahogamiento en niños alimentado con BLW que con papillas. Es más, como a los seis meses ya aprenden a gestionar la comida en su boca, aprenden que no se pueden tragar trozos muy grandes, que se tienen que masticar, y les ayuda a prevenir atragantamientos en el futuro.

Otro de los miedos… ¿Y si no come?

Claro, pero es que la OMS define a alimentación entre seis meses y año y medio, más o menos, como complementaria, es decir, que, hasta entonces, la alimentación principal sigue siendo la leche materna, o, en su defecto, la de fórmula. En esta época, por tanto, el principal objetivo no es coman mucho, sino que aprendan a comer, olores, colores, texturas…

Pancakes de guisantes con Tzatziki , una de las ecetas que propone Clara Farràs en su libro 'Con mis manitas'.
Pancakes de guisantes con Tzatziki , una de las ´recetas que propone Clara Farràs en su libro 'Con mis manitas'.
Zenith

El ‘qué dirán’, sobre todo del entorno cercano. ¿Cómo te enfrentas a eso?

Afortunadamente, los padres que se deciden a hacerlo ahora tienen muchas más fuentes que consultar y hay entidades que la recomiendan y las familias tienen más apoyo. Nosotros lo hemos notado mucho, pues cuando fuimos al pediatra con mi hijo mayor a los seis meses y le dijimos que íbamos a empezar con el BLW nos dijo de todo, que éramos unos insensatos, que estábamos locos… Con mi segundo hijo, dos años y medio después, decidimos no decirle nada al pediatra y fue él mismo el que nos habló del BLW e ¡incluso nos recomendó nuestro propio blog! para buscar recetas e ideas… En dos años y medio las cosas habían cambiado mucho. Pero bueno, siempre habrá gente que te diga algo

¿Es cierto de que los bebés se comen todo lo que les pones por delante? No sé si los padres estarán muy de acuerdo…

Sí, es cierto, pero más que comer, prueban, se lo meten a la boca… Luego ya deciden si les gusta o no y si se lo van a comer la próxima vez. Experimentan, aprenden… A partir del año y medio más o menos, se vuelven más selectivos, hay algunos que empiezan a comer mucho menos… A mí me pasó con uno de mis hijos.

Con mis manitas es un libro en el que hablas del BLW, con consejos para llevarlo a cabo, pero sobre todo es un libro de recetas para toda la familia. Un alivio no tener que hacer dos comidas, pero, ¿de verdad que un bebé de seis meses puede comer lo mismo que niños mayores o adultos?

Con algunas adaptaciones sí, siempre evitando algunos como alimentos duros, frutos secos, alimentos redondos como las cerezas… y desmenuzando algunas cosas, claro. De los seis a los siete meses se les suele dar verduras hervidas en forma de palitos, o cosas que puedan agarrar y que prueben los alimentos por separado. Una vez que ya saben que es comida, que se pude comer… buscan la manera de ponérsela en la boca y, con pequeñas, adaptaciones, ya pueden comer lo mismo que los padres.

Además, las recetas son saludables, muy basadas en la nueva tendencia del ‘realfooding’. ¿Tenemos cada vez más conciencia de lo que es comer bien?

Sí, es comida saludable, que es como hay que ofrecer a los niños siempre y sobre lo que cada vez se pone más empeño. Yo creo que se está haciendo un esfuerzo para que los niños coman bien desde el principio, porque, por lo general, los alimentos preparados para bebés, como yogures, galletas, cereales en polvo… no son adecuados, están cargados de azúcar… El BLW también es una oportunidad para que el resto de la familia coma de una forma más saludable.

¿Quiénes han sido tus referentes a la hora de escribir este libro?

Muchas, no soy nutricionista pero me he leído decenas de libros de nutrición infantil, porque desde que quise hacer el BLW con mi hijo me pasaba el día leyendo libros, buscando información en blogs extranjeros, y básicamente lo que vienen ele libro es toda la información que yo he ido acumulando durante años y mi propia experiencia. Por ejemplo, “El niño ya come solo” fue uno de los primeros libros que leí, es una de las ‘biblias del BLW.

Confiésalo, ¿nunca has comprado un potito?

¡En la vida! ¡Te lo juro! Jajaja… ni potitos, ni papilla ni ningún alimento preparado para bebés. Aparte de que son más caros y no son sanos, es mejor que coman desde el principio lo que van a comer de adultos, y siempre con la familia, no aparte.

También le has ‘declarado la guerra’ a los plásticos. ¿También a los reutilizables?

Sí, porque viene todo un poco de lo mismo, porque para mí el BLW es alimentar a tu hijo de una manera natural, y los plásticos son lo contrario a lo natural. Y todo lo que es para los niños, tanto para comer como para jugar, todo es de plástico.

Para acabar, háblanos de Mimook, el otro proyecto que tienes entre manos.

Sí, porque como nos constaba un montón encontrar cosas para bebés que no fueran de plástico, decidimos montar una tienda zero waste nosotros, pero no sólo para bebés, sino para toda la familia, y así nació Mimook. 

Mostrar comentarios

Códigos Descuento