La gran duda sobre los coches híbridos: ¿son contaminantes o no?

Hay opiniones en contra de los coches con motor híbrido ya que a veces sus emisiones de CO2 pueden ser iguales que las de los diésel
Hay opiniones en contra de los coches con motor híbrido ya que a veces sus emisiones de CO2 pueden ser iguales que las de los diésel
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Los vehículos híbridos son una gran solución para reducir nuestra huella de emisiones sin tener que desembolsar una gran inversión para pagar el coche y asegurándonos una autonomía ilimitada pese a que se acabe la batería.

Pero, ¿son los coches híbridos tan ecológicos como parece? La verdad es que tienen no pocos detractores que afirman que, al contrario de la idea que puedan transmitir, los vehículos híbridos son tan contaminantes como los nuevos modelos de diésel EURO 6.

Una de estas voces en contra no es otra que la de la Organización de Consumidores, que lleva tiempo denunciando que las etiquetas de la DGTse han convertido en un reclamo publicitario y que realmente no se tiene en cuenta las verdaderas emisiones de los vehículos a la hora de lucir los distintivos ECO o Cero Emisiones.

Las emisiones dependen del modo del motor

Los argumentos para defender el poco ecologismo de los coches híbridos son tres: el elevado peso de los vehículos (que les hace gastar más combustible), el poco uso del modo eléctrico y la poca eficiencia de sus motores.

La empresa OPUS RSE ha certificado que los vehículos híbridos, cuando no usan el motor eléctrico, emiten las mismas emisiones de CO2 o incluso más que sus homólogos en diésel. Y, ya que no dependen únicamente de la autonomía de la batería, es habitual que las pilas no se recarguen (sobre todo si son enchufables) y que se use principalmente el motor de combustión para circular, según ha denunciado la OCU en numerosas ocasiones. A este respecto, los modelos híbridos no tendrían nada de ecológico.

Otra empresa, Equa Index, elabora unas tablas de emisiones de CO2 en las que se puede constatar que muchos modelos híbridos tienen emisiones muy altas en comparación con otros vehículos diésel más modernos.

La diferencia de precios explica por qué los conductores se decantan antes por un híbrido que por eléctrico: mientras el primer modelo puede costar unos 2.000 euros más que un coche con motor convencional, el segundo puede alcanzar los 12.500 euros de diferencia. Tal vez toque esperar a que el coste de los eléctricos puros se reduzca para alcanzar una conducción sin emisiones real. 

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