¿Por qué hay que protegerse del sol también en invierno?

  • El invierno también debemos usar cremas con protección solar, incluso en los días nublados.
  • La nieve refleja la radiación ultravioleta en un 80%, por lo que si practicamos esqui deberemos extremar las precauciones.
  • El sol puede dañar la córnea y la retina. Usar gafas de sol protegerá nuestros ojos.
Con la altitud la radiación ultravioleta aumenta, por lo que hay que extermar las precauciones para no sufrir quemaduras.
Con la altitud la radiación ultravioleta aumenta, por lo que hay que extermar las precauciones para no sufrir quemaduras.
Kovshenya / Pixabay

En general, asociamos la protección solar con el calor y el verano. Sin embargo, aunque es menos potente, la radiación que recibimos del sol también es perjudicial en invierno, sobre todo si practicamos deportes de nieve. Por eso, protegernos adecuadamente para prevenir el cáncer de piel y el envejecimiento prematuro no es algo que debamos hacer sólo tres meses, sino durante todo el año, y así lo recomiendan los dermatólogos y la AECC. Y es que, aunque no lo parezca, las reglas de protección solar son las mismas durante los meses de frío, especialmente si se practican deportes de nieve.

El deporte al aire libre

El invierno, aunque practiquemos deporte, lo normal es tener gran parte del cuerpo cubierto para protegernos del frío, por eso mucha gente piensa que os es necesario aplicar crema solar. Sin embargo, hay zonas como la cara y las manos que quedan expuestas a la radiación y, por tanto, a los daños que esta provoca. Por eso, es en la piel del rostro y de las manos donde más se acusa el daño solar, como arrugas prematuras y manchas. Evitarlo es muy sencillo, sólo hay que ponerse cada día, antes de exponernos a la radiación solar, una crema protectora en aquellas zonas que vayan a estar expuestas en función de nuestro tipo de piel (fototipo). Por suerte, gran parte de las cremas para el rostro o incluso bases de maquillaje tienen FPS del 15 al 50, así como también las de las manos e incluso protectores labiales específicos. Si vamos a estar expuestos muchas horas, lo ideal es volver a aplicarse crema cada dos horas o cada vez que sudemos o nos lavemos.

Tampoco podemos pasar por alto la protección solar los días nublados -la radiación atraviesa las nubes en un 90%- ni si estamos en interiores, pero cerca de una ventana, donde la radiación solar también nos alcanzará.

Qué pasa en la nieve y en la montaña

Aunque las temperaturas sean bajas, si vamos a ir a la montaña o a la nieve, debemos extremar las precauciones, pues cuanta más alta es la zona geográfica donde estemos, más intensa es la radiación (por cada 300 metros de altitud, la radiación aumenta un 4%). Si además está nevado, con más motivo, ya que la nieve refleja más del 80% de la radiación solar. Es decir, que practicar deportes de nieve, en un día de sol y a gran altitud exponemos a nuestra piel a un 100% de la radiación solar y, para protegerla deberemos aplicar cremas protectoras específicas en rostro y labios si no queremos terminar el día con quemaduras solares. Las mejores cremas para protegerse de la radiación en la nieve con las cremas con pantalla física, que contienen óxido de zinc, cuya función es difuminar los rayos ultravioletas en vez de absorberlos, y que contienen protección tanto contra rayos UVA como UVB.

La hierba y la arena también reflejan las radiaciones solares, pero en mucha menor medida.

No te olvides de los ojos

Los ojos son otros de los grandes damnificados de la radiación solar, tanto en verano como en invierno, por eso se recomienda no olvidarse de las gafas de sol tampoco durante los meses de frío, sobre todo si practicamos deportes de invierno, ya que el sol puede dañar tanto la retina como la córnea. Además, el frío y el aire provocan un aumento del lagrimeo y la sequedad en los ojos. Para elegir las gafas adecuadas, se debe tener en cuenta:

•Que tenga el sello CE, que indica que cumplen con la normativa europea.

•El grado de intensidad con el que filtran la luz, que puede ser de 0 a 4. Para los deportes de nieve y en alta montaña se recomiendan las de categoría 4, que absorben más de un 90% de la radiación. Para pasear por la cuidad o el campo, bastaría con las de categoría de 0 a 2.

•El color de las lentes. Para las actividades al aire libre y deportes de invierno, las más recomendadas son las marrones, las verdes y los espejados, que reflejan la luz.

•La forma. Las más indicadas para la montaña y la nieve con las que cubren los laterales de la cara para proteger también estas zonas de la radiación solar.

Todas estas recomendaciones hay que tenerlas presentes especialmente con los niños menores de tres años -más vulnerables que los adultos a las radiaciones solares- con cremas específicas para ellos o, mejor aún, reduciendo en la medida de lo posible la exposición solar.

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