Espalda
Una chica con dolor de espalda. GTRES

Los españoles tienden a pensar que las pseudoterapias carecen de carácter científico, aunque su percepción varía en función de la práctica por la que se les pregunte. Ulises, el estudio sociológico de 20minutos elaborado por la empresa 40dB, con la colaboración de Ibercaja, también refleja que para el 70,5% no son ni válidas ni efectivas.

La terapia alternativa a la que más naturaleza científica le confieren los encuestados es a la quiropraxia, con un 38%. Le siguen acupuntura, (36,9%), reflexología (26,8%), homeopatía (19,4%), biomagnetismo (15,4%), flores de Bach (12%), cristaloterapia (6,7%) y reiki, (6,5%). Por sexo y edad, como muestra, son más los hombres que las mujeres quienes afirman que la quiropraxia no tiene carácter científico (37,5% frente a 25,6%) y más los jóvenes, de 18 a 34 años, que sí le dan esa consideración al biomagnetismo.

Preguntados por si consideran que la gente confía en estos métodos alternativos por falta de información o por la divulgación de información que no es veraz, cerca del 62% responde estar muy o bastante de acuerdo con dicha afirmación. La mayoría de la gente se informa de estas prácticas a través de su familia (47,7%) y de internet (43,1%). Las redes sociales, los medios de comunicación o los folletos son otras de las vías por las que la ciudadanía se suele enterar de las pseudoterapías.

Pero también hay un 9,1% que lo hace en su centro de salud. De hecho, solo el 40% de los participantes estaría a favor de eliminar su práctica de los centros sanitarios, tanto públicos como privados. El 60% restante se posiciona poco o nada de acuerdo con esa prohibición.  

Gráfico de Ulises

Sobre el resto de medidas que el Gobierno podría adoptar, sí son mayoría (el 56%) quienes opinan que el Ejecutivo debe promover alianzas con las universidades para que no promuevan títulos propios u oficiales sobre estas materias. Y aún son más (el 70%) quienes abogan por que los productos homeopáticos que no hayan cursado la autorización de Sanidad permanezcan fuera de las farmacias y sin derecho a ser comercializados.

Carmen Montón entró el pasado junio en el Ministerio de Sanidad con la intención de que la homeopatía dejase de ser considerada medicamento. "No cura", afirmó, antes de anunciar que solicitaría a la Comisión Europea una reforma de la regulación de estos productos. Meses después, María Luisa Carcedo, su sucesora en el cargo, aseguraba que la homeopatía y la acupuntura no entrarían en la lista de pseudoterapias hasta no tener un análisis "riguroso".

Carcedo hacía estas declaraciones antes de mantener un encuentro con representantes de los colegios profesionales para presentarles el Plan para la protección de la Salud frente a las pseudoterapias, la primera de una serie de medidas que su departamento preparaba frente a estas prácticas pero que el adelanto electoral dejaría ahora en el aire.