Laboratorio
Investigación en un laboratorio. PIXABAY

Los últimos años han traído grandes y esperanzadores progresos en la lucha contra las grandes enfermedades. Por ejemplo, ya se receta el primer medicamento no inyectable para los enfermos de esclerosis múltiple; los enfermos de hepatitis C se curan con un medicamento, sovaldi, y hay un tratamiento para el cáncer de mama que las embarazadas pueden realizar sin la necesidad de que interrumpan la gestación.

La investigación sobre el sida también da resultados: la esperanza de vida entre los pacientes con VIH ha aumentado significativamente en las últimas décadas gracias a los antirretrovirales. El sida ahora es una enfermedad crónica y hay muchas líneas de investigación abiertas en estos momentos.

Sida

En la Unidad de Inmunopatología del Sida en el Instituto Carlos III, hay diferentes líneas de trabajo en cuanto a las investigaciones sobre el sida: "Tenemos líneas de investigación básica, para comprender cómo funciona el virus, cómo nos infecta y también como nos defendemos ante el virus, pero también probamos y evaluamos vacunas y fármacos en un modelo de tubo de ensayo, no con animales", señala José Alcamí, director de esta Unidad y coordinador de la Red Nacional de Sida.

En España aún hay entre 3.500 y 5.000 personas que se infectan con VIH al año a pesar de que se conoce cómo prevenir la infección Durante las últimas décadas el VIH ha pasado a ser una enfermedad crónica. Sin embargo, “aún hay dos cosas que no hemos conseguido”, explica este investigador: "la primera es una vacuna". El sida es una epidemia, sobre todo en los países en vías de desarrollo, y “una vacuna evitaría las nuevas infecciones”. No obstante, “hasta ahora todas las vacunas contra el sida han fracasado, pero conocemos más cosas gracias a esto”. Por ejemplo, ahora saben que “las vacunas que imitan a las clásicas y que contra otras enfermedades ha funcionado, no sirven para el VIH”.

Gracias a estos fracasos ahora se está desarrollando una nueva generación de vacunas que “empezarán a probarse en humanos en un par de años, pero que hasta dentro de cinco, siete o diez años sabremos si funcionan. Aunque no tenemos ninguna certeza de que vayan a funcionar”, cuenta el coordinador de la Red Nacional de Sida.

En segundo lugar, no se ha conseguido la cura de la enfermedad: “En cualquier infección, el paciente toma la medicación un tiempo determinado y se cura, pero en el caso del virus del sida hay que tomar fármacos toda la vida porque, aunque el virus está controlado, no se elimina del organismo y al dejar los antirretrovirales, este vuelve a salir”, explica el doctor Alcamí.

De hecho, en su laboratorio una línea de investigación es saber cómo se esconde el virus en el cuerpo y dónde lo hace para encontrar nuevos fármacos que sean más precisos: “Es difícil sacar al virus de su guarida, de su reservorio, y no tenemos grandes avances al respecto. Sí que hemos progresado mucho en comprender qué está pasando, pero en la práctica no tenemos un medicamento. Aunque sí hay fármacos que se están evaluando”.

Entre los estudios que se están realizando actualmente, destaca uno centrado en la modificación del gen que codifica la transportina-3. Esta investigación se está realizando a partir del descubrimiento de una mutación en una familia levantina, que les confiere inmunidad frente al VIH, al menos en el laboratorio. Sin embargo, esta modificación en las células musculares causa Distrofia Muscular de Cinturas LGMD-1F, una enfermedad rara que se manifiesta como falta de fuerzas en caderas y hombres y que, a la larga, deja en silla de ruedas a quienes la padecen.

Hay varias líneas de investigación en torno a esta alteración genética. Centradas en el sida, se buscan "modelos de fármacos que imiten a esta proteína para frenar el sida", cuenta Alcamí. Otra opción, según el coordinador de la Red Nacional de Sida, es alterar la proteína en los pacientes con VIH, pero solo afectando a las células sanguíneas: "Si nosotros pusiéramos la proteína en células de la sangre, no pasaría nada mientras no pase al músculo, pero el paciente estaría protegido frente al sida".

Hepatitis C

La lucha contra la hepatitis C está prácticamente ganada gracias al Sovaldi, un medicamento que en combinación con otros cura los siete subtipos de virus: el 90% de los pacientes deja de estar enfermo. Por esto, a finales de 2014 los pacientes con hepatitis C se encerraron en el Hospital 12 de Octubre para poder tener acceso a este fármaco, que por su elevado precio no estaba dentro de los medicamentos que cubre la seguridad social.

En España había el año pasado 51.000 enfermos por hepatitis C Las investigaciones actuales están centrados en que "el tratamiento salga lo mejor posible y que no falle", señala Ignacio Esteban Mur, jefe del Grupo de Enfermedades Hepáticas del Vall d’Hebrón Institut de Recerca (VHIR) y del Servicio de Medicina Interna-Hepatología del Hospital Universitario Vall d’Hebrón.

Cáncer de mama

En el caso del tumor HER2+, que tienen el 12% de los pacientes con este tipo de cáncer, se han autorizado recientemente dos medicamentos: Pertuzumad y T-DM1. Ambos aumentan la supervivencia en pacientes con metástasis. Además, ante de que acabe el año, Pertuzumad "puede ser autorizado para su uso en la enfermedad precoz", como explica Cristina Saura, jefe de la Unidad de Mama del Servicio de Oncología Médica Hospital Universitario Vall d’Hebrón e Investigadora Principal del Grupo de cáncer de mama y melanoma del Vall d’Hebrón Instituto de Oncología (VHIO).

Además, en VHIO investigan sobre la inmunoterapia y la biopsia líquida. Con la primera buscan potenciar el sistenma inmune de la persona y que se vuelva contra del tumor. Se ha probado con otros tipos de cáncer, como en el caso del melanoma, con buenos resultados. Parece especialmente "esperanzador para pacientes con cáncer de mama triple negativo", según explica Saura.

Dentro de un tiempo será fácil sustituir las biopsias por un sencillo análisis de sangre La biopsia líquida es una forma no invasiva de estudiar los tumores de pacientes con metástasis: "A lo largo de la enfermedad, se vuelven resistentes a las terapias, si queremos ver los cambio, hay que hacer una biopsia. A veces en lugares complicados o peligrosos", explica esta investigadora. "Este tipo de biopsias, que terminará llegando a la práctica habitual, es que mediante un análisis de sangre estamos analizando lo mismo que analizábamos hasta ahora con la biopsia tradicional", cuenta Saura, que añade que aún se está investigando, pero que es "muy prometedor". De esta forma, dentro de un tiempo será fácil sustituir las biopsias por un sencillo análisis de sangre, que "se realizará de forma especial".

Por otra parte, Saura señala que en el Hospital Vall d'Hebrón están "muy orgullosos" de tratar a mujeres con cáncer de mama durante el embarazo sin la necesidad de que interrumpan la gestación: "No es muy frecuente que mujeres embarazadas tengan cáncer de mama, pero cada vez lo vemos más porque las mujeres retrasan el momento de tener hijos y el cáncer, ahora, lo identificamos antes".

Esclerosis múltiple

Hasta que apareció Fingolimod, todos los medicamentos, tanto de primera línea ( Interferón) como los de segunda línea, eran inyectables. Con esta pastilla, se limitan los efectos secundarios de las inyecciones en los pacientes  y el tratamiento resulta más cómodo para ellos.

También se ha aprobado recientemente el uso de Tysabri, otro medicamento de segunda línea, que como el fingolimod, son aquellos que se recetan cuando el interferón no funciona.

Los tres fármacos nombrados se utilizan para "controlar la actividad del sistema inmunitario, que es el responsable final de que existan los daños en el sistema nervioso en los pacientes con escleroris múltiple recurrente-remitente o en brotes", según explica Diego Clemente, Investigador Principal del Laboratorio de Neuroinmuno-Reparación del Hospital Nacional de Parapléjicos. en Toledo.

Se investiga si el Ocrelizumab es eficaz con los pacientes de esclerosis múltiple primaria progresiva, una de las formas de la enfermedad para la que no hay fármacos Por otra parte, el Ocrelizumab se encuentra en ensayo clínico y que "se está estudiando si es eficaz con los pacientes de esclerosis múltiple primaria progresiva, una de las formas de la enfermedad para la que no hay fármacos", cuenta Clemente.

"No hay nada en el mercado que favorezca la reparación en las lesiones que ya existen en el sistema nervioso", señala este investigador y añade que esta es una de las líneas de investigación con las que trabaja su laboratorio: "Estudiamos las células precursoras de oligodendrocitos, que son necesarias para reparar las lesiones provocadas por la esclerosis múltiple". "Estas células son las que entran en las lesiones provocadas por la enfermedad y evolucionar hacia células más maduras que se denominan oligodendrocitos, que son las que producen la mielina, que es lo que se daña con la esclerosis múltiple", aclara el doctor Clemente. Esta laboratorio investiga si modificando el sistema inmunitario pueden conseguir que las células precursoras reparen más eficazmente las lesiones, "porque se sabe que algunas lesiones se pueden reparar de manera espontánea, con lo cual la capacidad de nuestro cerebro para reparar ya existe". Dentro de este estudio, también se intenta ver qué diferencias hay entre las lesiones que se pueden reparar y las que no.

"En el laboratorio también buscamos biomarcadores en la sangre". Los biomarcadores son moléculas que aparecen en la sangre en condiciones patológicas, es decir, cuando se está enfermo. "Esto nos puede indicar si el paciente va a evolucionar más o menos rápidamente en su enfermedad", indica Clemente. Con esta investigación se pretende acelerar el diagnóstico, "porque está probado que cuanto antes se trate al paciente, menos avanza la discapacidad".

Los pacientes con esclerosis múltiples presentan en la sangre y en los tejidos del sistema inmunitario en una mayor cantidad de células mieloides supresoras, que se producen en la médula ósea: "Nosotros queremos utilizar estas células para favorecer la reparación de las lesiones provocadas por la enfermedad", indica Clemente.

Financiación

Para realizar estos estudios, los científicos piden ayudas (o becas) a nivel regional, nacional o europeo. Pero con la crisis, estas se han recortado o, incluso, suprimido. Por otra parte, entre las asociaciones se ha puesto de moda el mecenazgo y realizan actividades con las que recaudar dinero para aportar a las diversas investigaciones. Sin embargo, con estas aportaciones no es suficiente.

Entre las asociaciones se ha puesto de moda el mecenazgo y realizan actividades con las que recaudar dinero para aportar a diferentes investigaciones. Sin embargo, con estas aportaciones no es suficienteJosé Alcamí señala que "el dinero que se dedica a la financiación ha disminuido hasta un 40% en los últimos años en algunas áreas", por lo que sus investigaciones están financiadas principalmente por fondos europeos, algunos grupos franceses y también británicos. En el caso de la investigación sobre la transportina-3 modificada en la Distrofia Muscular de Cinturas LGMD-1F, se están buscando fondos, pero una parte de ellos proceden ya de lo que la Asociación Conquistando Escalones recoge para estudiar su enfermedad.

Cristina Saura explica que, dejando a un lado la investigación que se realiza con la industria farmacéutica, las de carácter "académico", cada vez son más difíciles de financiar. Este tipo de investigaciones "intenta hacer preguntas que para las farmacéuticas no es una prioridad, pero que desde el punto de vista médico nos gustaría contestar", explica. "Todo lo que son ensayos clínicos está financiado por la industria y para los estudios académicos se busca financiación en las diferentes becas que se ofrecen. Pero estamos empezando a ver el tema de las donaciones privadas o micromecenazgo, algo que hemos importado de Estados Unidos", comenta Saura.

Entre los donantes o micromecenas que tiene la Unidad de Saura, está 'El paseico de la mama', que lo lleva una mujer que se trató de este tipo de cáncer cuando estaba embarazada y que este año se organiza el próximo domingo 22 de mayo en Zaragoza. El dinero recogido por las diferentes asociaciones se asigna a un proyecto de la Unidad. 

La financiación que llega al Laboratorio de Neuroinmuno-Reparación del Hospital Nacional de Parapléjicos viene de diferentes partes: "Para hacer los experimentos, tanto animales como materiales, pedimos proyectos de investigación a distintas agencias financiadoras, que pueden ser europeas, nacionales o regionales", explica Diego Clemente. "Las ayudas regionales de la comunidad de Castilla-La Mancha a proyectos de investigación se paralizaron en 2011, aunque creemos que este año van a volver a salir".

Entre las ayudas que sí reciben son tres. Una de la Unión Europea porque están asociados con la red europea de grupos investigación que estudian neuroinflamación, que es lo que pasa en la esclerosis múltiple. A nivel nacional, reciben una ayuda del ministerio de Economía y Competitividad dentro del Instituto de Salud Carlos III, con el que se estudia el papel de las células mieloides supresoras como biomarcadores de agresividad de la escleroris múltiple. "La tercera ayuda que recibimos, desde hace una semana, es de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Toledo, que el año pasado hicieron una acción de micromecenazgo y nos han cedido 7.000 euros de los 14.000 que recogieron".