Dónde disfrutar de la mejor calçotada en Madrid: restaurantes que merece la pena visitar

Los restaurantes catalanes repartidos por toda España se han apuntado al calçot y a la calçotada. Una de cebollas dulces y alargadas con salsa romesco, acompañado todo de embutidos, butifarras y carnes típicas. En Madrid hay donde elegir.
Calçots.
Calçots.
Los Calsots.
Calçots.

Los calçots son los brotes de una variedad de cebollas tiernas. Son uno de los platos típicos de la gastronomía catalana, muy consumido y celebrado junto a la salsa romesco o salvitxada. Son cebollas tiernas, entre puerro y cebolleta, alargadas, y ligeramente dulces.

La "arrancada" del calçot comienza en noviembre, cuando se sacan de la tierra las primeras unidades de esta cebolleta. La temporada llega hasta abril. Los calçots son habituales en la zona interior de Cataluña, pero especialmente de toda la zona occidental, correspondiente a las tierras del Ebro y la comarca del Alto Campo. Pero cada vez se consumen en mayor cantidad y en más sitios, y no sólo en Cataluña.

Por eso los restaurantes catalanes repartidos por toda España se han apuntado al calçot y a la calçotada, que es una fiesta. Hay que armarse de babero para disfrutarlos y divertirse poniéndose negros los dedos por el tiznado de sus capas exteriores (esas que se retiran para comerlos). Y luego, un segundo plato compuesto por carnes y butifarras típicas.

En Madrid hay donde elegir si queremos disfrutar de la mejor calçotada.

Candeli

Calle de Ponzano, 47

Ofrece una carta muy amplia con un menú muy completo y catalán. Todo se sostiene sobre dos patas: la cocina de mercado y las brasas. Y en lo que se refiere a los calçots no es que los ofrezcan sin más sino que preparan un menú en torno a ellos. De sus brasas salen sus deliciosos calçots y las carnes que acompañan la calçotada. En ese menú nos ponen sobre la mesa pan tumaca, brandada de bacalao, butifarra con mongetes (un tipo de judía) y chuletas al carbón. Para acabar el punto dulce lo da la crema catalana.

Can Punyetes

Calle de San Agustín, 9

Calle de los Señores de Luzón, 5

No es (son) el restaurante más sofisticado ni el mejor decorado, ni lo pretenden. Los de Can Punyetes llevan muchos años en Madrid, desde 1981, ofreciendo la cocina popular catalana esencial y sin lujos. Y por ello no podían faltar los calçots. Los hacen a la brasa, como tiene que ser, y los acompañan con salsa romesco. En la carta, carnes y butifarras que juntar a la calçotada.

Belbo

Plaza Santa Ana, 3

También Belbo tiene varios restaurantes, pero en su caso la mayoría en Barcelona. Pero han abierto uno en Madrid. Se llama Piropo y está pleno centro de Madrid. En una carta de carácter mediterráneo destacan sus arroces. Y en estas fechas, en temporada, también sus calçots, servidos en la tradicional teja y acompañados de salsa romesco. Los tienen en carta hasta que acaba marzo (aunque la temporada de estas cebollas dulces llega en teoría hasta abril).

Can Bonet

Avenida Menéndez Pelayo, 15

Es el restaurante de Esther y Pere, que nació con las dificultades de un feliz parto: las de hacerlo en pleno confinamiento por el covid. En lo que las circunstancias permitían abrirlo al público fueron repasando y practicando las recetas tradicionales catalanas de sus madres y abuelas. Y entre ellas no podían faltar los calçots. Para disfrutarlos, ofrecen un menú que también incluye aperitivos y postres.

Lakasa

Plaza Descubridor Diego de Ordás, 1

Cesar Martín está al frente de este restaurante de Chamberí que ahora, en temporada, ofrece calçots. No traen hasta sus mesas cualquier cebolla tierna y dulce, sino las muy seleccionadas de la zona de Vic (del huerto de Pau Santamaría), que tienen un sabor más dulce que el de otras comarcas catalanas. Traen cada semana unos 200 y se acaban pronto, porque los hacen en el horno de brasas y con salsa romesco, y resultan deliciosos.

Y fuera de la capital, también

Calsot

Av. de la Paloma 36, Hoyo de Manzanares

Pues ya lo dice el nombre del restaurante. Su fuerte son los calçots y la calçotada, que ofrecen hasta finales de abril. Por menos de 30 euros por persona comemos calçots de Valls (6 unidades por persona), servidos en teja y envueltos en papel de periódico, con salsa romesco. Todo va acompañado de una tostada de pan tumaca, embutidos catalanes (butifarra negra, blanca y fuet) y el clásico combinado de carnes a la brasa (butifarras, conejo, pollo y chuletas de cordero). Y para beber, vino o sangría de cava. Más allá de los calçots, verduras, carnes o los caracoles a la llauna.

La Parrilla de Arganda

Avenida de Madrid 47, Arganda del Rey

Este local es perfecto para una escapada de finde porque en coche está a apenas media hora. El centro del restaurante es su parrilla, que le da nombre. Por ella pasan todo el año lechales y pescados, y en temporada, o sea, ahora, los calçots. Acompañada de su salsa romesco, una fuente de estas cebollas dulces para dos personas nos sale por menos de 20 euros.

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