[Año Berlanga] 'La escopeta nacional', el retrato despiadado de las élites franquistas en plano secuencia

FlixOlé incorpora a su catálogo el arranque de la Trilogía Nacional, el filme con el que Berlanga le perdió el miedo a la política y a la técnica
La escopeta nacional
La escopeta nacional
Flixolé

En 1978 Berlanga ya tenía a sus espaldas diez largometrajes y era unánimemente considerado un maestro. Pero con su película anterior, Tamaño natural, había roto con ese costumbrismo crítico que tanta fama le había dado, iniciando otro periodo, considerado por el propio Berlanga como el más creativo de su vida. Nacía una nueva etapa en su vida, mucho más política.

El primero fruto de ese cambio de actitud fue La escopeta nacional, que FlixOlé incorpora ahora a su catálogo ofreciendo la Trilogía Nacional al completo. En esta película Berlanga aplicó un cambio de óptica, y pasó de mirar las mezquindades del pueblo llano y popular a las de la clase dirigente, esa clase alta, rijosa y esnob que acaparaba tanto poder como dinero tenía. 

Aquí se muestra, casi con precisión matemática, el ecosistema del poder durante el franquismo: ministros falangistas, ministros del Opus Dei, nobles, curas, militares sudamericanos… Berlanga y Azcona quisieron mostrar la doble moral de una clase dirigente que aprovechaban los días de asueto para hacer negocios y que no disimulaban que tenían una vida emocional y empresarial que no coincidía con su vida pública.

De este modo la película, basada en el mismo humor negro y esperpéntico de sus películas anteriores, se convirtió en una impugnación a la clase dirigente del franquismo, a la que muestra como corrupta, endogámica y deshonesta. Y todo ello con la figura de un industrial al que todo el mundo torea pero que se cree a su vez capaz de torear a cualquiera. Aquí, el final vuelve a ser el típico de Berlanga: el fracaso del personaje principal, que no consigue medrar, ni colocar sus porteros automáticos, y que saldrá de la cacería más pobre económicamente y más mediocre moralmente. Pero aquí ese final es extensible a todos los personajes.

En esta película Berlanga dio rienda suelta a los planos secuencia, larguísimos, con una cámara que se mueve continuamente siguiendo a unos personajes que parecen moverse con total libertad, como si la cámara tuviese la orden de seguirlos a ellos, fuesen donde fuesen. La película, llena de segundos y terceros términos donde también se desarrollan acciones y gags, es una obra de orfebrería, con unos actores maravillosos, nacidos para esos papeles.

La película fue el mayor éxito comercial de la carrera de Berlanga, como si de repente, el país se hubiese dado cuenta de que por fin se podía reír de aquella ridícula plutocracia que tanto le había hecho temer. Por ello, Berlanga y Azcona decidieron alargar este fresco de un país que empezaba a despertar con dos entregas más, Patrimonio Nacional y Nacional III.

La escopeta nacional puede verse en FlixOlé dentro de la amplia colección de películas de Luis García Berlanga presentes en su catálogo, siempre con la mejor calidad de imagen y de sonido.

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