Hellboy II: El ejército dorado

Hellboy II: El ejército dorado - Cartel
Título V.O.:
Hellboy II: The Golden Army
Año de producción:
2008
Distribuidora:
Universal Pictures International Spain
Género:
Acción
Clasificación:
No recomendada menores de 7 años
Estreno:
29 de agosto de 2008
Director:
Guillermo del Toro
Guión:
Guillermo del Toro
Música:
Danny Elfman
Fotografía:
Guillermo Navarro
Intérpretes:
Selma Blair (Liz), Ron Perlman (Hellboy), Luke Goss (Príncipe Nuada), Doug Jones (Abe)

Fotogramas de la película

Sinopsis

La tregua entre los humanos y los poderes ocultos se ha roto. El maléfico príncipe Nuada planea despertar a un ejército de criaturas letales para apoderarse del mundo y sumirlo en el más negro de los infiernos. Ante este peligro, la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal requiere la ayuda de Hellboy, pero él no quiere dejar su particular luna de miel con Liz. Cuando Hellboy descubra que es el único capaz de resolver los secretos del reino de la oscuridad, no podrá resistirse a su destino.

En 2004, "Hellboy" irrumpía con fuerza en la historia del cine de superhéroes, y eso que su protagonista era una extraña criatura roja que había sido concebida para hacer el mal. Su mezcla de humor, acción y efectos especiales consiguieron catapultar a su director y principal promotor, Guillermo del Toro, que después se atrevería con la oscarizada "El laberinto del Fauno". Después de algunos años de preparación, el cineasta mexicano nos trae "Hellboy II: El ejército dorado", la nueva superproducción sobre el personaje de cómic creado por Mike Mignola en los años 90. En esta ocasión, la criatura roja está acompañada por todo un imaginario de héroes y villanos, para cuya creación se han desafiado los límites del látex.

Ron Perlman (Blade II) vuelve a dar vida a Hellboy, ese ser tan particular a medio camino entre el mundo real y el mundo fantástico. También repiten, Selma Blair (El juego del amor), como la poderosa y fiel amada de "Rojo", Doug Jones (Los 4 fantásticos y Silver Surfer), en el papel del héroe acuático, y John Hurt (Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal), interpretando al profesor Trevor Broom, el "padre adoptivo" de Hellboy. Entre los que se incorporan al reparto destaca el malo malísimo Luke Goss (El jefe).

Crítica

Se nos ocurren muy pocas alternativas mejores que la de Guillermo Del Toro para relevar a Peter Jackson en el doble proyecto de adaptación de "El Hobbit". Impensable de lo que será capaz el mexicano con un presupuesto astronómico entre manos y con los medios de un blockbuster de primera línea. Por lo pronto, si algo vuelve a poner de relieve "Hellboy 2: El ejército dorado" es que Del Toro es dueño de uno de los cráneos mejor engrasados y más fértiles del cine internacional contemporáneo. En un nuevo alarde de imaginación visual, de innata capacidad para excitar la imaginación del respetable con recursos de alquimista, el mexicano cava aún más hondo en la maniobra de aproximación a la esencia misma del soberbio cómic de Mike Mignola, llegando un pasito más lejos que a colación de la primera entrega, depurando la dimensión cómica del personaje y su descacharrante perfil caricaturesco.

Como espectáculo de acción y bofetadas entre criaturas prodigiosas, la segunda entrega no desmerece en absoluto la herencia del primer volumen, bien al contrario Del Toro lleva al límite su interés por el averno y los mitos del inframundo en un umbral legendario poblado de criaturas lovecraftianas sin desperdicio. Más adulta, quizá, que la primera parte, el nuevo Hellboy, sin embargo, se significa por la ácida reivindicación del antiheroísmo, por el énfasis en la dimensión canalla del personaje, impresentable, fumador, bebedor, de puño fácil y lengua viperina, en plan infiltrado sucio y taranbanas en el superpoblado universo de héroes superpoderosos cinematográficos. Del Toro afila así la punta del unguento cómico, a cuenta de un guión que trabaja con mejores ideas en lo que al dibujo del perfil humorístico del justiciero más políticamente incorrecto que pulula por el cine contemporáneo se refiere.

A Del Toro le luce de maravilla su ajustado presupuesto reivindicando, de paso, la vigencia de la ilusión del maquillaje, impidiendo así que sus carismáticos personajes, principales y secundarios, sean devorados por comandos digitales. Hay mucho de artesanal en esta y en todas las películas de Del Toro, mucho talento y un contrastadísimo buen gusto en la planificación de las secuencias de acción (memorable el mano a mano final entre el héroe y el malvado príncipe Nuada). Independientemente del sujeto y del predicado el cine del director mexicano es mecánicamente ejemplar, extraordinariamente dinámico y, del derecho o del revés, infinitamente mejor (en todos los sentidos) del que se estila en producciones norteamericanas de target masivo de similar jaez.

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