La Ruta de los Siete Valles Colgantes: un recorrido de vértigo por Portugal a través de acantilados y playas de arena dorada

Playa da Corredoura.
Playa da Corredoura.
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Playa da Corredoura.

Subir y bajar por acantilados al borde del mar, contemplar el inmenso océano a nuestro lado, respirar aire salado… Recorrer la Ruta de los Siete Valles Colgantes es una experiencia mágica. Este sendero nos lleva por la costa del Algarve, uno de los destinos más populares para veranear en Portugal debido a sus idílicas playas, y nos conduce a través de siete acantilados suspendidos frente al Atlántico.

Un sendero por la preciosa costa del Algarve

La Ruta de los Siete Valles Colgantes tiene una longitud de casi 6 kilómetros, que podremos completar en algo más de dos horas. A ello hay que sumarle alguna parada para admirar el paisaje, hacer alguna que otra foto, bajar a las preciosas playas de la zona y descansar para comer algo. El recorrido inicia en la Playa del Vale Centeanes, un idílico arenal flanqueado por imponentes y abruptos acantilados.

Playa del Vale Centeanes.
Playa del Vale Centeanes.
sopotnick

Desde aquí, una escalera de madera nos conduce a lo alto del acantilado este, recubierto de matorrales y con unas vistas impactantes. Ahora llegaremos al faro de Alfanzina, donde crece un bosque de pino de Alepo, y poco después a la Playa Vale Espinhaço, una pequeña y escondida playa de naturaleza salvaje que podremos admirar desde las alturas.

Continuamos el recorrido hasta la Playa do Carvalho, un acogedor arenal rodeado de paredes rocosas y con una curiosa y enorme roca que emerge en mitad del mar y divide el horizonte en dos. Podremos bajar a través de un túnel excavado en la pared con 20 metros de largo. Seguimos la ruta y llegamos a la Playa de Benagil, una de las más populares del Argarve. 

Algar de Benagil.
Algar de Benagil.
ELOI OMELLA

Aquí solo tendremos que relajarnos en sus arenas doradas y disfrutar del bellísimo paisaje que nos rodea. Además, justo al lado se encuentra el Algar de Benagil, una cueva con un orificio en la parte superior que escode en su interior la Playa do Algar do José Rodeira.

Las siguientes paradas serán la Playa da Corredoura y la de Cao Rabioso que contemplaremos desde lo alto de los acantilados que las rodean. Finalmente, después de este increíble recorrido por la costa escarpada del Algarve, llegaremos a nuestra última parada: la Playa de Marinha. Este enclave nos regala una arena fina y dorada bañada por un mar turquesa y suave, y para llegar hasta allí deberemos bajar una larga escalera. Un último esfuerzo que merece mucho la pena.

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