Una experiencia única en Japón: alojarse en templos budistas y seguir la rutina de los monjes

Templo en el Monte Koya.
Templo en el Monte Koya.
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Templo en el Monte Koya.
Una experiencia única en Japón: alojarse en templos budistas junto al cementerio más grande del país

Japón es un destino de contrastes. En sus frenéticas ciudades, como Tokyo u Osaka, todo ocurre muy rápido y la vida en sus calles no se detiene en ningún momento. Pero en el país asiático también encontramos verdaderos remansos de paz donde relajarse y conectar con uno mismo. Es el caso del Monte Kōya, el corazón de la espiritualidad de Japón.

En este enclave al sur de Honshū, la isla principal del archipiélago nipón, se alza un espectacular complejo de templos budistas, justo en la cima de la montaña. Lo más sorprendente es que no solo podremos visitarlos durante el día, sino que también alojarnos en ellos y sumergirnos en la vida monástica del lugar.

Alojarse en un shukubo

"El Monte Koya, en la prefectura de Wakayama, es un monte sagrado con un centro budista en la cima y un montón de templos", cuenta a 20minutos Laura Blocona, manager de la Oficina Nacional de Turismo de Japón. Este complejo fue fundado por el monje Kukai (póstumamente llamado Kobo Daishi), que vivió entre los años 774 y 835. Este eligió el lugar porque los ocho picos montañosos que aquí se alzan le recordaban la forma de una flor de loto. Además, según la tradición budista, el monje no está muerto, sino que permanece en un estado de eterna meditación en un mausoleo en Okuno-in, el cementerio más grande de Japón.

Pagodas en el Monte Koya.
Pagodas en el Monte Koya.
Ekaterina Bespyatova

Una manera muy especial de adentrarse en toda esta cultura es vivir una experiencia en un shukubo, una palabra japonesa que literalmente quiere decir "dormir con los monjes". Los templos Eko-in, Fudoin, Jimyo-in y Fukuchi-in son solo algunos de los ejemplos de los 52 que ofrecen alojamiento a los viajeros, pero todos ellos son verdaderas joyas históricas con cientos de años de antigüedad.

Vivir en los templos como un monje más

Alojarse en un shukubo es mucho más que pasar la noche, "no es un hotel, te tienes que unir a la vida de los monjes", detalla Blocono. Los huéspedes podrán participar en el día a día de los templos, como si fuesen uno más. Hacer las oraciones a las 5 de la mañana, meditar y comer shojin ryori (la cocina vegetariana budista a base de soja) son algunas de las actividades diarias que los viajeros podrán experimentar en primera mano.

Interior de un alojamiento en un templo del Monte Koya.
Interior de un alojamiento en un templo del Monte Koya.
Shani Kanakaratne

Además, en muchos de los templos, los monjes instruirán a los huéspedes en la meditación ajikan, exclusiva del budismo shingon, que ayuda a restablecer el equilibrio interior. También se puede practicar la caligrafía terapéutica shakyo, que consiste en copiar antiguos sutras budistas, es decir, discursos dados por Buda o alguno de sus discípulos.

El cementerio más grande de Japón

En la zona norte de Koyasan se extiende el Okuno-in, el cementerio más grande de todo Japón. Este acoge más de 200.000 lápidas, entre las que se incluyen personajes históricos japoneses. Allí también encontraremos el templo Okunoin, que alberga el mausoleo del maestro Kobo Daishi.

Cementerio Okunoin.
Cementerio Okunoin.
Sara Winter

El límite entre los terrenos del templo y el mundo sagrado lo marca el puente Ichi-no-hashi. Antes de cruzarlo, los peregrinos tendrán que hacer una reverencia para mostrar sus respetos a Kobo Daishi. Más adelante, los viajeros se encontrarán con el puente Gobyo-no-hashi, que da acceso a la zona más interior del templo. Como curiosidad, la leyenda cuenta que, si alguien se tropieza y se cae al cruzar el primer puente, quiere decir que va a morir pronto.

Cómo llegar hasta Koyasan y reservar el alojamiento

Aquellos que quieran reservar su alojamiento en alguno de los templos budistas pueden hacerlo a través de la web oficial de la Asociación de Turismo de Koyasan y la Asociación de Alojamiento en Templos Shukubo. "Pasar una semana allí es intenso, pero una noche al menos está muy bien", señala Blocona.

Por otro lado, para desplazarnos hasta el lugar, hay que hacer un largo (pero también espectacular) viaje en tren a través de los bosques montañosos de Wakayama. La mejor forma de llegar hasta allí es desde la estación de Namba de Osaka y tomar el tren hasta la estación de Gokurakubashi, después subir en un teleférico durante cinco minutos.

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