Logo del sitio

La guerra entre Rusia y Ucrania amenaza con recrudecer la crisis de los chips

Actualmente la mayor parte de los sectores los utilizan semiconductores para fabricar alguna parte de sus productos.
Muchos sectores utilizan semiconductores para fabricar alguna parte de sus productos.
Unsplash

La crisis de los chips podría verse acentuada, todavía más, debido al conflicto entre Rusia y Ucrania. El país gobernado por Volodímir Zelenski produce la mitad del neón del mundo, un preciado gas que en cantidades suficientemente refinadas se usa para crear los láseres que fabrican los semiconductores. Pero, además, los rusos son también grandes generadores de esta materia prima.

Parece que a esta industria le crecen los enanos y ahora no solo tendrán que lidiar con los problemas derivados de la crisis sanitaria, sino también deberán enfrentarse a una posible escasez global en el suministro de neón, fundamental en el proceso de fabricación de los semiconductores. Queda claro que la guerra entre Rusia y Ucrania tiene consecuencias devastadoras para todos los sectores y ámbitos de nuestras vidas.

Los fabricantes de chips emplean láseres para grabar patrones de circuitos hiperfinos en obleas de silicio. Los láseres funcionan avivando los átomos de los gases nobles para generar luz en longitudes de onda específicas y, a menudo, el neón constituye el 95% o más del contenido gaseoso del láser. El neón tiene que ser refinado a una pureza del 99,999 % para este propósito, un proceso de nicho que muy pocas plantas en el mundo llevan a cabo.

Recordamos que los chips que tanto escasean no solo están presentes en dispositivos tecnológicos, sino que se utilizan en las cadenas de producción de muchos otros sectores, como por ejemplo el de la automoción -de hecho, ha sido uno de los más afectados por la escasez de semiconductores-.

Ucrania y su producción de neón

Desde que el conflicto comenzó, por motivos evidentes, Putin puso en el punto de mira a Odesa: se trata de una ciudad costera a las orillas del Mar Negro cuyo puerto es uno de los más activos del país.

¿Qué papel juega este núcleo urbano de menos de un millón de habitantes en la crisis de los chips? Odesa es donde se ubica la empresa Cryoin Engineering, dedicada a la producción de gas neón, que se utiliza para alimentar los láseres que graban los patrones de los semiconductores, como decíamos más arriba.

Cryoin Engineering produce y suministra a todo el mundo gases raros de ultra alta pureza, entre ellos neón, pero también helio, xenón y criptón. Exporta su producción a empresas en Europa, Japón, Corea, China, Taiwán, India y Tailandia, aunque la mayor parte se envía a Estados Unidos, según los gráficos disponibles de comercio internacional.

Dado este volumen de exportación, los expertos del sector han hecho saltar las alarmas sobre las consecuencias mundiales que puede tener la interrupción de los suministros generados por Cryoin. La empresa detuvo su producción de neón y de los demás gases el pasado jueves, cuando comenzó la invasión, según explicaba para Wired la directora de desarrollo comercial de la compañía, Larissa Bondarenko.

Aunque asegura que hasta este lunes no se han producido daños en las instalaciones de la empresa, la compañía tomó la decisión de que los empleados se quedaran en casa desde el momento en que comenzaron las ofensivas “hasta que la situación se aclare”, para asegurarse de que todos estuviesen “seguros”. Por el momento no parece que la producción vaya a poder retomarse, ya que la tercera ciudad más grande de Ucrania todavía se encuentra bajo el ataque de los misiles rusos.

No obstante, Bondarenko hacía una llamada a la calma y afirmaba que Cryoin tiene suficientes suministros para mantener la producción hasta finales de marzo.

También en Odesa se encuentra Iceblick, una empresa con más de 32 años de historia que suministra el 65% del neón del mundo. Al igual que otros purificadores de neón, Iceblick absorbe gases que son subproductos de la fabricación de acero y otras industrias metalúrgicas.

Productores del 90% del neón de EE. UU.

La agencia internacional de noticias Reuters indica que actualmente Ucrania suministra más del 90% del neón de grado semiconductor de Estados Unidos. La cadena es la siguiente: Rusia produce neón como gas noble, subproducto de la fabricación de acero, y luego es purificado por la empresa ucraniana.

Las preocupaciones por un corte de suministro tienen antecedentes: en 2014, la última vez que Rusia intentó invadir Ucrania, en respuesta a la anexión de Crimea, el precio del neón se disparó un 600%.

De hecho, cuando Rusia anexó Crimea en 2014, los fabricantes de chips del mundo dependían aún más de Ucrania porque el país suministraba alrededor del 70% del gas neón.

En previsión de las repercusiones que pueda tener la ofensiva actual, la semana pasada los gobiernos de EE. UU. y Japón estuvieron presionando a los principales actores de la industria de los semiconductores para que encuentren fuentes alternativas de producción de este gas.

Sin embargo, esta no es una tarea fácil, ya que alrededor de la mitad del neón del mundo proviene de Ucrania, una industria que se construyó en este país para aprovechar los gases producidos como subproductos de la fabricación rusa de acero.

En un comunicado, la Asociación de la Industria de Semiconductores dijo que la industria tiene "un conjunto diverso de proveedores de materiales y gases clave" y que la crisis de Ucrania no presenta riesgos de interrupción "inmediatos". Pero la mayoría de los fabricantes de chips de memoria tienen un inventario de neón de alrededor de ocho semanas, según Peter Lee, analista de Citi Research, por lo que una guerra prolongada podría extinguir esas existencias y presentar nuevas preocupaciones para un mundo hambriento de chips.

Además, esta no es la única materia prima que podría vivir momentos de escasez: Rusia posee el 35% del paladio que utiliza Estados Unidos, un metal que se utiliza en sensores y memorias, entre otras aplicaciones, según Reuters.

Un negocio con una crisis detrás de otra

Como decía al principio, la industria de los semiconductores está ya haciendo estragos e intentando lidiar con una situación de escasez que tiene en jaque a muchos sectores de producción.

La crisis sanitaria es la causa principal de esta falta de chips, que repercute en la fabricación de dispositivos tecnológicos como smartphones, ordenadores o las codiciadas tarjetas gráficas, pero también en la industria automotriz: en 2021, la escasez de semiconductores restringió la producción de casi todos los principales fabricantes de automóviles y, como resultado, compañías como General Motors cerraron fábricas enteras.

En el terreno de la telefonía móvil, Apple, por ejemplo, fabricó en 2021 unos 10 millones de iPhone menos de los que había planificado debido a la falta de microchips, según Bloomberg.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las últimas noticias sobre tecnología.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento