Primer trimestre de embarazo: qué hacer en la semana 9 de embarazo

En la semana 9 ya es posible distinguir los dedos de las manos y los pies.
En la semana 9 ya es posible distinguir los dedos de las manos y los pies.
PeopleImages/iStock

La semana 9 de embarazo es importante. En ella el embrión está totalmente formado. Aparecen las manos con sus dedos ya formados, se forman los órganos genitales, el cuerpo empieza a alargarse, etc. A partir de este momento, ya no se llamará embrión, sino feto, pues se pone fin a una etapa.

Hay que someterse a pruebas importantes

En la semana 9 de embarazo se debe hacer un control del embarazo, ya que la madre empezará a aumentar de peso progresivamente, se cansará más y puede que aparezcan la acidez o los gases. Los análisis de orina y de sangre para comprobar que todos los parámetros son correctos son indispensables y se prestará mucha atención al peso que tiene la madre.

La razón por la que en esta semana 9 de embarazo hay que centrarse tanto en el IMC es porque un exceso de peso puede afectar a la salud del embrión. Desde los NICHD explican que la obesidad durante la gestación puede provocar presión arterial alta y que aparezca la diabetes gestacional.

Conviene incrementar el ejercicio físico

Debido a los peligros del exceso de peso durante la semana 9 de embarazo, que puede afectar al desarrollo del embrión, es fundamental incrementar el ejercicio físico, aunque de manera moderada. Lo que queremos decir es que debe haber una rutina, en la que todos los días se camine media hora al día sin excepciones. También, puede ser interesante apuntarse a una clase de pilates.

No obstante, en aquellos casos en los que una mujer tenga un embarazo de riesgo, tendrá que seguir las indicaciones expresamente indicadas por su médico. En estos casos, puede que se recomiende solo caminar un poco y con cuidado, sin demasiados esfuerzos y cuidar más la dieta.

Puede aparecer el rechazo a ciertos olores 

Algo muy significativo que ocurre en la semana 9 de embarazo es que las mujeres pueden empezar a rechazar olores o alimentos que antes no tenían este efecto sobre ellas. Puede ser el marisco, la lavanda, algún tipo de carne, etc. Todo esto puede provocar náuseas, por lo que es importante identificar lo que genera malestar y evitarlo lo máximo que sea posible.

Asimismo, puede ocurrir todo lo contrario. Sentir unas ganas irrefrenables de consumir plátanos, dónuts o cualquier otro producto que antes del embarazo no generaba tanta apetencia. Es fundamental gestionar bien este tipo de antojos, ya que pueden afectar al peso que es importantísimo controlar.

Conviene evitar situaciones que incrementen los mareos

A pesar de que cada mujer vive su embarazo de manera totalmente distinta a otras, el cansancio, el dolor en las lumbares que puede aparecer y las náuseas pueden provocar mareos, incluso puede darse el caso de que la tensión baje en  determinados momentos. Para prevenirlos, es importante evitar levantarse rápido de la cama o del sofá, y no estar demasiado tiempo de pie.

Debemos tener presente que todavía la mujer embarazada se encuentra en su primer trimestre, por lo que es fundamental que tenga especial cuidado con el peso, la alimentación y con el estrés que puede aparecer por las pruebas diagnósticas como la de las alteraciones congénitas. Es normal temer que algo pueda salir mal. No obstante, conviene estar tranquila. Aquí el yoga y la meditación pueden ayudar mucho a controlar los nervios.

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