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La importancia de la ‘hora de oro’ de la lactancia y sus efectos decisivos sobre el bebé

  • Esta primera hora es crucial para establecer la lactancia materna y el vínculo afectivo madre e hijo. 
Imagen de archivo de lactancia materna
Imagen de archivo de lactancia materna
JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo

Está más que probado que el contacto piel con piel entre madre e hijo desde las primeras horas es crucial para establecer correctamente la lactancia materna. Es más, la primera hora desde el parto es sumamente importante, tanto para que el bebé como para la madre, tanto que se le suele llamar la hora de oro e incluso la hora sagrada.

¿Qué pasa una hora después del nacimiento del bebé?

La OMS recomienda que, nada más nacer, siempre que la salud del niño y de la madre lo permitan, la madre y el niño tienen que mantener un contacto muy estrecho, un contacto piel con piel. Y es que, durante esta primera hora, en la vida del niño ocurren varios acontecimientos biológicos comunes en los mamíferos y que deberían ser respetados.

En cuanto el niño sale del útero, se produce el llanto del nacimiento, en el que sus pulmones se expanden por primera vez. Poco después, dejará de llorar, se relajará, se despertará y empezará a abrir los ojos, la cara, la boca, a sacar la lengua, a mirar a la madre, a moverse... Alrededor de una hora tras el parto, el recién nacido estará listo para mamar. Después, tanto él como la madre tendrán sueño y necesitarán descansar.

¿Por qué es importante respetar esta ‘hora dorada’?

Respetar esta hora e intentar que la madre y el bebé estén piel con piel, a poder ser sin ropa, y sin interrupciones es muy importante por varios motivos:

•Para establecer la lactancia desde el inicio. El bebé nace con el instinto de agarrarse al pecho casi desde los primeros minutos. Después de una hora, en cuanto el niño se duerma, será más complicado, habrá que esperar unas horas y el agarre del pecho no será tan instintivo. Y es importante que tome esta primera toma, pues se trata de lo que conoce como ‘precalostro’, una leche rica en proteínas, nitrógeno, inmunoglobulinas, ácidos grasos, hierro y otros nutrientes y es baja en lactosa. Además, cuanto antes empiece a mamar el bebé antes se producirá la leche. Según la OMS, el contacto directo de la piel de la madre con la del niño justo después del nacimiento, además de ayudar a iniciar la lactancia materna temprana, aumenta la probabilidad de mantener la lactancia materna exclusiva en los primeros meses, con todos los beneficios que esto supone para madre e hijo.

•Ayuda a establecer el vínculo afectivo. El contacto piel con piel y la lactancia aumenta la secreción de oxitocina, una hormona que favorece el vínculo entre madre e hijo y reduce el estrés de ambos. Respetar esta primera hora de contacto piel con piel reducirá, además, las probabilidades de que la madre sufra de tristeza o depresión postparto. Varias investigaciones han comprobado que las madres que no habían vivido esta hora dorada cerca del recién nacido establecen un vínculo afectivo menos intenso y exhiben una menor respuesta a las señales del bebé los cuatro días tras el parto.

•A nivel fisiológico, es muy beneficiosa para el bebé, pues ayuda a prevenir la ictericia, la hipotermia, a que regule mejor la temperatura desde el principio, a que tenga niveles más estables del sistema cardiorrespiratorio, de saturación de oxígeno y niveles menores de azúcar en la sangre. Además, los bebés que han vivido la hora dorada en contacto con la madre lloran menos.

¿Qué debería hacerse en los hospitales?

Siempre y cuando ni el bebé ni la madre precisen de atención médica urgente, lo ideal es dejar que la naturaleza siga su curso y se deje que el niño permanezca junto a su madre esta primera hora dorada, al menos hasta que se haya producido esta primera toma de leche.

Sin embargo, la realidad es muy distinta, y, como alerta la OMS, tres de cada cinco bebés no toman leche materna en la primera hora de vida. Esto se debe, sobre todo, a los protocolos todavía imperantes en muchos hospitales, en los que transcurridos los primeros minutos, se llevan al niño para examinarlo, pesarlo… La ausencia de esta primera toma puede repercutir de manera muy negativa en la vida del bebé, que tendrá “un 33% más de posibilidades de morir que los que comenzaron a recibir leche materna en la primera hora de vida”, asegura Henrietta H. Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Cuando se trata de iniciar la lactancia materna, es fundamental hacerlo a tiempo. En muchos países, puede llegar a ser una cuestión de vida o muerte. Aun así, cada año, millones de recién nacidos se pierden los beneficios de la lactancia materna temprana; las razones, demasiado frecuentes, son cosas que podemos cambiar. Las madres simplemente no reciben ayuda suficiente para amamantar en esos minutos cruciales posteriores al nacimiento, ni siquiera por parte del personal médico de los centros de salud”.

Para que esto no ocurra, la OMS recomienda que se examine al bebé encima de la madre y que se espere a realizar otros procedimientos no urgentes, como pesarlo, medirlo o vestirlo. Esto puede llevarse a cabo incluso tras una cesárea, siempre que la madre no requiera atención inmediata. De hecho, la OMS también recomienda que el contacto piel a piel dure al menos 20 horas diarias durante la primera semana de vida.

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