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Cómo lidiar e identificar a los compañeros de trabajo tóxicos: "Tienden a empequeñecernos o incomodarnos"

  • Ser asertivos o poner distancia son algunas de las estrategias que nos recomienda el psicólogo Rafael San Román. 
"Las personas a las que consideramos tóxicas tienden a empequeñecernos o incomodarnos de alguna manera”.
"Las personas a las que consideramos tóxicas tienden a empequeñecernos o incomodarnos de alguna manera”.
Yan Krukov en Pexels

En el trabajo pasamos gran parte de nuestra vida, por lo que estar a gusto y en buen ambiente, hagamos el trabajo que hagamos, es muy importante tanto para nuestro bienestar como para llevar a cabo nuestro trabajo correctamente. Sin embargo, hay muchas cosas que pueden hacer que no estemos del todo a gusto en nuestro trabajo, como la presión, el estrés, un mal jefe o un compañero con un comportamiento tóxico. Rafael San Román, psicólogo de ifeel, nos da algunas claves para identificar a los compañeros que nos perjudican y cómo actuar al respecto.

Cómo identificar a un comportamiento tóxico en el trabajo

Aunque hablemos a menudo de ‘personas tóxicas’, San Román nos recomienda hablar más de comportamientos tóxicos, pues, en realidad, “lo que es tóxico es la manera que esa persona tiene de comportarse, o ciertas características suyas”, no la persona en sí, puntualiza. Dicho esto, para identificar qué comportamientos de algún compañero de trabajo nos perjudica, son tóxicos, el psicólogo de ifeel nos recomienda que nos fijemos en “cómo nos hace sentir, cómo estamos o cómo nos encontramos cuando estamos con ella o ante la perspectiva de encontrarnos con ella o tener que compartir alguna tarea”. 

Y es que los comportamientos tóxicos, en general, provocan que nos encontremos mal, que experimentemos emociones y sentimientos desagradables, “si alguien nos hace sentir mal es que algo está pasando. Las personas a las que consideramos tóxicas tienden a empequeñecernos o incomodarnos de alguna manera”. 

Esto no significa que lo hagan intencionadamente o contra nosotros directamente, sino que su alrededor se ve afectado, para mal, cuando esta persona actúa, “su actitud genera un ambiente laboral tenso o apagado. A veces les fallan las habilidades sociales, meten la pata, muestran cierta agresividad, ya sea explícita o bien por el lado pasivo-agresivo, es decir, más disimulado o manipulador”, explica San Román.

Además de cómo hace sentir a los que tiene cerca, podemos identificar un compañero con un comportamiento tóxico por una serie de características, como “dificultades para integrarse socialmente con los compañeros, actitud oposicionista y poco cooperativa, frecuente mal humor, falta de generosidad (la típica persona que nos está “haciendo un favor”), comunicación ambigua y confusa que nos hace dudar de lo que los acuerdos a los que se ha llegado y los que no. También podemos fijarnos en personas que son aparentemente amables o solícitas, pero que en realidad son controladoras, paternalistas o autoritarias, o que lanzan mensajes aparentemente de broma pero que esconden una humillación o un ataque”, resume Rafael.

Todas estas características no tienen por qué darse en la misma persona, de hecho, existen muchos tipos de comportamientos tóxicos. Por un lado, están las personas “cuyo estado de ánimo es sistemáticamente bajo, apático o decaído, como si siempre estuviera a disgusto o melancólico: puede no ser agresivo, ni desagradable, ni egoísta, pero tiene una actitud que al final acaba resultando incómoda”. Otras personas, en cambio, son tóxicas por su mal humor, “sus quejas constantes acerca de todo, aunque no nos ataquen a nosotros directamente ni les caigamos mal. Otra fuente de toxicidad está en la manipulación, el intento de anular al otro o invisibilizarle, el no escuchar nunca, resultar impermeable a los comentarios o sugerencias del otro, tratar de imponer siempre el propio punto de vista…”.

Cómo actuar ante una actitud tóxica

Antes de actuar ante el comportamiento tóxico de un compañero de trabajo, tenemos que asegurarnos “de que nuestra incomodidad viene de la relación con esa persona, o de la manera que tiene esa persona de comportarse, ya sea en general o con nosotros”. Una vez corroboramos que es así, lo ideal sería alejarnos de esta persona. Sin embargo, en nuestro lugar de trabajo, no siempre podemos hacerlo, pues en muchos casos tenemos que trabajar cada día con ellos. En este caso, Rafael San Román nos recomienda que tengamos “capacidad crítica para diferenciar los criterios de esa persona de los nuestros, no dejarnos avasallar ni confundir, no dejar que ‘nos haga el lío’”, advierte.

Es muy importante, focalizarnos en nuestros asuntos y poner límites para no dejar que nos distraiga a su antojo. Es decir, ser “asertivos, claros y firmes en nuestra comunicación, para compensar las posibles ambigüedades por su parte que luego puedan volverse en nuestra contra”.

Además de ser asertivos, poner límite, es importante tomar distancia, “eso también incluye separar sus emociones de las mías: él o ella tiene su vida y yo la mía, si está mal, eso no me tiene que afectar a mí, no tengo que dejarme arrastrar por su estado de ánimo”. En definitiva, centrarme en mí y en mi trabajo, “poner el foco en las tareas que tenemos que realizar, no tanto en una relación que está cargada de una efectividad muy negativa”, concluye.

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