Mi primer robot de cocina ha sido una bendición, y ya ando mirando cuál será el siguiente

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Tras muchos años, por fin he probado por primera vez un robot de cocina, y mucho me temo que a partir de ahora ya no hay vuelta atrás.
Siempre he visto los robots de cocina como algo demasiado complejo para mí, o incluso como trastos inútiles para alguien a quien no le gusta cocinar, pero tengo que reconocer que estaba equivocado. Lo sé porque tras muchos años ha entrado en mi cocina el primero de ellos, una vieja Thermomix TM5 que, para mi sorpresa, me está ayudando mucho.
Se ha convertido en indispensable para cocinar prácticamente de todo, y también para ahorrar dinero cocinando con verduras y hortalizas frescas sobre todo, pero el problema es que ya tengo dependencia de estos cacharros. Si se me avería, me tendré que comprar otro robot de cocina, y los nuevos no suelen ser precisamente baratos.
Los hay en gamas muy distintas, pero por ejemplo las nuevas Thermomix, que son indiscutiblemente las reinas de esto, se van por encima de los 1.000 euros. No me cabe duda de que merecen la pena, pero en mi caso iría a por otro modelo algo más asequible, y por suerte hay bastantes.
Como lo que suelo hacer son sofritos, purés y cremas, no necesito funciones demasiado avanzadas, ni temperaturas elevadísimas. Me vale con las funciones básicas de un robot de cocina para hacer salmorejo, puré de calabacín y arroz con verduras.
Ene sa horquilla hay modelos como por ejemplo el Monsieur Cuisine de Lidl o algunos robots de cocina de Cecotec que deben cumplir bastante bien, aunque lo mejor es que mi Thermomix Vintage aguante lo mejor que pueda.
Que ahora haya bastante competencia da mucha tranquilidad, porque hace años no tenías para elegir y tocaba sí o sí pasar por caja de algún gigante del sector.
De comida de "supervivencia" a platos más elaborados
No me escondo. Venía cocinando en casa –y cocinar es quizás ser generoso– platos extraordinariamente simples, con 2-3 ingredientes máximo. Mucha carne a la plancha y pocas verduras que no estuvieran en algún tipo de plato precocinado o revuelto congelado.
Ahora he descubierto el mundo de los sofritos, y el arroz meloso, o mejor aún, el salmorejo casero, que forma parte de mi dieta de forma importante durante seis meses al año como mínimo.
Ha sido un cambio decisivo para mejor, aprovechando también el 'batch cooking', que viene a ser una forma moderna de cocinar de sobra para meter toda esa comida en 'tuppers' e ir tirando de ella durante la semana, cuando menos tiempo hay para cocinar.




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