
Mi guía de supervivencia para un día de playa (o piscina) con niños
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Mi guía de supervivencia para un día de playa (o piscina) con niños
Nos pasa a todos los padres primerizos: nos emocionamos con las primeras veces de nuestros pequeños y las guardamos como los mejores recuerdos. Así, no iba a ser menos con la primera vez que nuestro niño pisa la playa. Suena idílico... Hasta que llega el momento.
No quiero desromantizar esta experiencia, pero hay que darle algo de realidad. La aventura empieza cuando tienes que llenar el coche de bártulos. Ya no vale con bajar con una toalla y una pequeña mochila con la crema solar. Ahora es todo un campamento el que montamos en la arena. Un beachspreading en toda regla, como dirían los americanos, o unos domingueros, como popularmente decimos en España.
Conforme pasan las jornadas verás que nada es tan importante como parece y que todo parece necesario a la vez. Si estás perdido, te dejo una pequeña guía de supervivencia para un día de playa y piscina con niños.
Para los más pequeños
Para mayor comodidad, las tiendas de campaña con piscina son ideales para cuando son muy pequeños. En ellas, los niños están protegidos del sol gracias a la sombrilla con protección solar. Pero, además, tienen una mini piscina para poder estar a remojo jugando.

En casa tenemos este modelo de Babymoov que no solo nos ha servido para la playa con agua. También lo hemos usado vacío cuando el pequeño era un bebé y en casa como piscina de bolas que, ahora, dos años después, sigue disfrutando.
Por ello, se trata de una inversión a la que se le puede sacar mucho partido. Tiene un fácil montaje pop up y un almacenaje sencillo que ocupa poco espacio. Solo hace falta cogerle el tranquillo a guardarlo.
Factor crema: un intenso estudio de mercado
Lo que está claro es que, la mayoría de padres leemos de más cuando llega nuestro retoño, lo que es un error y un acierto. Y el tema cremas solares es todo un mundo que requiere un intensivo estudio de mercado.
Si son menores de seis meses no deberían exponerse al sol y, por tanto, no necesitan crema. Que hasta los dos años deberían ser sin filtros químicos... Por no hablar de la guerra para aplicársela... Para este último caso, yo, por fin, he encontrado la solución definitiva.

Se trata de un aplicador de crema recargable que nos ayuda a extenderla por el cuerpo de los más pequeños sin tener que pelear con ellos ni dejarlos blancos. Aunque pueda parecer que tiene un precio elevado para lo que es, merece 100% la pena.
En cuanto a las cremas, para gustos los colores. Yo siempre llevo en el bolso una en formato stick, en concreto, Heliocare Pediatrics, pero para la playa, he empleado otras. Cuando era pequeño, aposté por una fórmula natural y sin químicos y, ahora, nos encanta la protección solar de Mustela.
Sin pasar hambre
Si tu pequeño ya tiene unos años sabrás que, cuando dicen "hambre" no pueden pasar más de 5 segundos sin que le des nada, a no ser que quieras ser testigo de una gran rabieta. Por ello, a la playa hay que bajar con provisiones.
Además de una nevera para llevar nuestros aperitivos y lo que necesiten frío para los niños, mi recomendación es apostar por una snack box de diferentes compartimentos que nos permitan distribuir diferentes alimentos en un solo táper.

También los veo muy útiles para viajes en coche o en avión, para poder llevar todo preparado y no tener que hacer malabares para que los pequeños coman.
Más básicos
Por supuesto, hay otros accesorios que no pueden faltar en nuestro día de playa o piscina con niños. Y aquí van algunos de mis indispensables.
¿y DÓNDE BAJAMOS TODO?
La pregunta que ahora seguro te haces: ¿y cómo voy a bajar todo esto hasta la playa? Llevas años viendo la respuesta... aunque quizás no te habías percatado. La solución son los carritos que ahora son muy populares en las playas.

Estos permiten bajar hasta la orilla del mar todos nuestros bártulos sin apenas esfuerzo. Incluso he visto familias llevando a los más pequeños dentro a modo de carrito de transporte.





