Garmin vende un nuevo Forerunner: es de los baratos y perfecto para 'runners'

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No todos los relojes Garmin son caros, y de hecho hay Forerunner que tienen un precio muy competitivo.
Los Garmin Forerunner son la puerta de entrada a la marca. Por debajo de los Fenix, que cuestan un riñón. Se dirigen a un público más amplio: corredores populares, gente que entrena unos días a la semana y quiere datos fiables sin tener que gastarse medio sueldo del mes.
En la familia hay nuevo miembro, y es el Forerunner 70, que no llega a ser de los más baratos de la casa, pero por los aproximadamente 200 euros que cuesta ahora en algunas tiendas es, sin duda, uno de los más completos de su categoría. Y ojo, porque no es solo para runners. Aunque ese sea su ADN, hay mucho más.
Forerunner 70

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Este reloj es perfecto sobre todo para correr, pero no solo para eso. Además, tiene gran batería y pantalla AMOLED.
Ultraligero y con todas las señas de identidad de la familia
Garmin ha hecho un esfuerzo en este modelo que se aprecia a simple vista, en el diseño, y es que es ultraligero. Pesa unos 40 gramos con la correa, así que se ajusta bien a muñecas pequeñas y apenas lo notas durante el entrenamiento.
La pantalla es AMOLED, con colores vivos y buena legibilidad bajo el sol convive con los cinco botones físicos clásicos de Garmin. Parece una tontería, pero cuando estás en la piscina con las manos mojadas o corriendo bajo la lluvia, agradeces poder cambiar de pantalla sin pelearte con el táctil.
Digamos que apuesta por la estética de siempre de los Forerunner, que es apuesta segura para buena parte de los fans de la marca.
Batería para rato y hasta Garmin Coach
En el apartado deportivo, al Forerunner 70 no le falta casi de nada. Tiene GPS integrado, más de 80 perfiles deportivos y métricas que hasta hace poco eran exclusivas de relojes del doble de precio.
Hablamos de Training Readiness, que te dice si estás listo para apretar o mejor tomártelo con calma; Training Status, para saber si estás progresando; y potencia de carrera desde la muñeca, un dato que antes requería un sensor aparte. También incluye Garmin Coach, con planes de entrenamiento adaptativos que se ajustan a tu nivel y a cómo vas evolucionando, y entrenamientos sugeridos diarios que se recalculan después de cada sesión.
Para los ciclistas, tiene perfiles específicos tanto para bici de exterior como para estática, y registra distancia, velocidad y frecuencia cardíaca sin problema. Para los nadadores, aguanta 5 ATM, así que puedes nadar en piscina sin miedo, y cuenta con un modo específico para contar largos e intervalos. Eso sí, no tiene modo de aguas abiertas ni triatlón, así que si compites en ese formato, se te queda corto. También puedes usarlo para entrenamiento de fuerza, yoga, HIIT o incluso senderismo, con navegación básica de migas de pan para seguir rutas que cargues desde Garmin Connect.
La autonomía es otro de sus puntos fuertes. Garmin promete hasta 13 días en modo reloj inteligente y unas 23 horas con GPS activo, lo que significa que te olvidas del cargador durante casi dos semanas si no abusas del entrenamiento intensivo. En la práctica, con uso mixto y alguna sesión de deporte, es fácil estirar la batería una semana larga sin agobios.
Las carencias están claras y son conscientes: no tiene GPS multibanda, así que en zonas con edificios altos o mucha arboleda la traza puede desviarse ligeramente; no lleva altímetro barométrico, por lo que el desnivel se estima por GPS y no es tan preciso en montaña; y se deja fuera Garmin Pay y el almacenamiento de música offline. Son renuncias lógicas para contener el precio, y para el uso que le va a dar la mayoría de la gente, ninguna de ellas es crítica.

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