Risas y diversión aseguradas sin pantallas: el clásico juego de mesa de los Monos Locos

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Un dado, treinta monos de goma y la misma palmera bastan para llenar una tarde en familia sin necesidad de pantallas ni instrucciones complicadas.

Este clásico juego de Mattel Games conocido internacionalmente como Tumblin' Monkeys, sigue siendo una de esas propuestas que funcionan igual de bien hoy que hace años. La mecánica es tan sencilla que no hace falta saber leer para jugar, así que se adapta lo mismo a un niño de cinco años que a toda la familia reunida en la mesa.

El objetivo es introducir los palitos de colores a través de los agujeros de la palmera para formar una especie de red sobre la que se colocan los treinta monos incluidos. Después, por turnos, cada jugador tira un dado que indica de qué color debe sacar un palito, y hay que retirarlo con cuidado para que los monos se queden donde están.

El precio de Monos Locos se sitúa ahora en 21,95 euros, un 9% menos que los 23,99 euros a los que se vende habitualmente, y además Amazon aplica un 5% adicional de descuento al comprar cuatro unidades o más, algo interesante de cara a un cumpleaños con varios invitados. Para lo que ofrece en horas de diversión, el precio resulta más que ajustado.

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La palmera translúcida de color amarillo permite ver los monos desde fuera, así que resulta más fácil calcular qué palitos tocan y cuáles conviene evitar. Ese detalle, aparentemente pequeño, cambia bastante la forma de jugar porque añade una capa de estrategia que no está al alcance de cualquier juego pensado para niños tan pequeños.

Ganar no consiste en acumular monos, sino en conseguir que a los rivales se les caigan más que a uno mismo, un giro que mantiene la tensión hasta el final de la partida. Cada palito que se retira genera ese momento de silencio compartido, con todos pendientes de si la torre de monos aguanta o se viene abajo.

Cada partida dura unos 30 minutos, un tiempo que encaja bien tanto en una tarde entre semana como en una reunión familiar más larga, y admite entre dos y cuatro jugadores. Es de esos juegos que se pueden repetir varias veces seguidas sin que nadie se canse, porque cada ronda cambia según cómo caigan los palitos.

Al no depender de la lectura ni de reglas complejas, resulta perfecto para introducir a los más pequeños en los juegos de mesa, aunque los adultos también terminan enganchados por esa mezcla de pulso firme y un poco de suerte con el dado. Es una alternativa clara a las pantallas para las tardes de fin de semana o los días de lluvia en casa.

La valoración media en Amazon es de 4,6 sobre 5 con más de 2.800 opiniones, y el juego ha superado las cien compras solo en el último mes, cifras propias de un clásico que sigue recomendándose de generación en generación dentro del catálogo de Mattel Games.

Lo sencillo de las normas y la tensión de cada turno explican que Monos Locos siga en las estanterías después de tantos años, y el precio actual, justo antes de cualquier celebración infantil, es motivo de sobra para llevárselo como regalo o como plan de tarde en casa. Es de esos juegos que, una vez sobre la mesa, cuesta dejar para otro día.

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