Cepillado, hilo e irrigador: este aparato es el remate a mi rutina diaria

Los irrigadores son un complemento ideal a la rutina de cepillado.
Los irrigadores son un complemento ideal a la rutina de cepillado.Cecotec
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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

A pesar de que el hilo dental es necesario, no iguala la sensación de limpieza que da un irrigador.

Cepillarse al menos tres veces al día es necesario, y todo el mundo lo sabe a estas alturas. Hacerlo bien es también fundamental, y por eso cada vez más gente recurre a los cepillos eléctricos, que en su modalidad sónica son mucho más eficaces que los clásicos. Dicho esto, la rutina de higiene bucal no termina –o no debería– terminar ahí.

Antes o después de cepillarse es también recomendable usar hilo dental, pero en mi caso además he añadido algo más: un irrigador, y es fundamental ya, porque me da una sensación de limpieza profunda que ni el hilo. He tenido varios ya, y el último modelo que tengo es inalámbrico.

Irrigadores bucales portátiles

irrigador bucal

Irrigador Cecotec

39,99 euros
irrigador bucal

Irrigador Philips


63,55 euros
irrigador bucal

Irrigador Waterpik

54,99 euros

¿Por qué prefiero esa versión? Sencillo: los modelos de irrigador "conectado" suelen tener un problema en común, y es que el desgaste de la goma por la que circula el agua acaba haciendo que se rompa, y no siempre es fácil ni barato repararla. Con los portátiles eso no ocurre, aunque es verdad que suelen tener menos potencia.

Una vez que lo pruebas, no hay vuelta atrás, y la clave está en que el agua a presión logra retirar de la cavidad entre los dientes incluso algunos restos que ni el hilo ni el cepillo pueden. Es lo típico que sales de la consulta del dentista pensando "ojalá pudiera tener esta sensación de limpieza todos los días".

Básicamente, un irrigador bucal es un pequeño aparato que dispara un chorro de agua a presión continua o pulsátil. Al apuntar este fino chorro hacia los espacios interdentales y la base de las encías, el agua arrastra la placa bacteriana incrustada y los residuos que ni el mejor cepillo del mercado es capaz de sacar. No sustituye al cepillado, sino que lo complementa de una forma mucho más cómoda y menos engorrosa que el tradicional hilo dental.

Una de las grandes ventajas de comprar un irrigador es cómo mejora la salud de las encías. Diversos estudios han demostrado que la combinación de cepillado e irrigación reduce significativamente la inflamación y el sangrado, al eliminar las bacterias que se esconden en la bolsa periodontal. Si tienes las encías sensibles y el hilo dental te resulta doloroso o te hace sangrar, la presión ajustable del irrigador es una alternativa mucho más amable.

Pero donde realmente amortizas la compra es si llevas ortodoncia, coronas o implantes. Limpiar los brackets con un cepillo es una tarea frustrante porque la comida siempre se queda enganchada en los alambres. El chorro a presión limpia estos aparatos en apenas un par de minutos, llegando a recovecos imposibles sin riesgo de dañar la instalación. Lo mismo ocurre con los implantes y puentes, zonas críticas donde la acumulación de bacterias puede generar problemas graves a largo plazo.

Usarlo es muy sencillo. Solo tienes que llenar su depósito de agua templada, elegir la boquilla adecuada, empezar siempre por la presión más baja para acostumbrarte y pasar el chorro siguiendo la línea de la encía, deteniéndote unos segundos entre cada diente. Lo ideal es hacerlo inclinándote ligeramente sobre el lavabo con la boca entreabierta para no poner el baño perdido.

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