5 suplementos ideales para recuperar energía que funcionan y la ciencia ha probado

Un frasco abierto de vitaminas gomitas rojas y naranjas.
Un frasco abierto de vitaminas gomitas rojas y naranjas.Maria Kozyr (Unsplash)
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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

22 feb 2026 - 06:30

Estos suplementos cuentan con evidencia científica y te servirán para tener más energía en tu día a día.

La fatiga y el cansancio crónico se han convertido en compañeros habituales de millones de personas en todo el mundo. Detrás de esta sensación de agotamiento constante puede esconderse una deficiencia nutricional que, afortunadamente, puede corregirse con la suplementación adecuada, por no hablar de una dieta equilibrada, algo que desgraciadamente no siempre es posible para todo el mundo.

La ciencia ha identificado varios micronutrientes esenciales cuya eficacia para combatir la fatiga está respaldada por evidencia clínica sólida. De ellos, algunos son fáciles de conseguir en forma de compromidos, como por ejemplo las vitaminas del complejo B, el magnesio, el hierro, la vitamina C y la vitamina D.

Hay muchas tiendas que los venden, además de farmacias físicas y virtuales, y no es algo difícil de conseguir.

Suplementos contra el cansancio

Suplementos

Hivital Vitamina B (210 uds)

15,99€
Suplementos

Nutralie Magnesium Complex (120 uds)

16,92€
Suplementos

Magnesio Complex (180 uds)

17,09€
Suplementos

Solaray Vitamina C (100 uds)

17,99€
Suplementos

WeightWorld Hierro (400 uds)

16,14€
Suplementos

Gloryfeel Vitamina D3 (400 uds)

11,39€

Vitaminas del complejo B: los motores del metabolismo energético

Las vitaminas del grupo B desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de funciones celulares fundamentales y diversas vías metabólicas. Aunque estas vitaminas no proporcionan energía directamente, cada una de ellas actúa como cofactor en los procesos del metabolismo energético, facilitando la conversión de hidratos de carbono, grasas y proteínas en energía.

La vitamina B1, o tiamina, participa en la transformación de los hidratos de carbono en energía y en el mantenimiento del funcionamiento óptimo del sistema nervioso y los músculos. Por su parte, la vitamina B2 interviene en la síntesis de dos enzimas esenciales para la producción de energía y juega un papel fundamental en la conversión de nutrientes. La vitamina B12 contribuye a un metabolismo energético normal, al adecuado funcionamiento del sistema nervioso y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.

La evidencia científica que respalda la eficacia de estas vitaminas es contundente. Un ensayo clínico publicado demostró que 28 días consecutivos de suplementación con complejo de vitamina B (que incluía B1, B2, B6 y B12) mejoraron significativamente el rendimiento

Magnesio: el mineral antifatiga por excelencia

El magnesio es un mineral esencial que participa en más de 300 reacciones enzimáticas del organismo. Este micronutriente desempeña funciones vitales en el metabolismo energético normal y en el funcionamiento del sistema nervioso, contribuyendo directamente a reducir la fatiga.

El déficit de magnesio puede provocar situaciones de cansancio, fatiga general o fatiga muscular. Las dietas desequilibradas, el consumo de ciertos medicamentos, la práctica intensa de deporte o altos niveles de estrés pueden disminuir los niveles de este mineral en el organismo. Las señales de alerta más frecuentes ante la falta de magnesio incluyen manifestaciones psíquicas como el cansancio y el estrés.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce oficialmente que el magnesio ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga. La investigación científica respalda esta afirmación.

Hierro: el transportador de oxígeno y energía

El hierro es un mineral fundamental para la producción de hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno en la sangre desde los pulmones hasta el resto del cuerpo. Un buen suministro de oxígeno a los tejidos es esencial para la producción de energía y para evitar la fatiga.

Los síntomas de la anemia por carencia de hierro incluyen palidez, debilidad, cansancio, astenia, taquicardia, sensación de falta de aire, dolor precordial, calambres, hipotensión e intolerancia al ejercicio.

La evidencia científica respalda ampliamente la eficacia de la suplementación con hierro. Diversos ensayos clínicos han demostrado la eficacia de diferentes formas de hierro sucrosomado en el tratamiento de la anemia, con mejoras significativas en los niveles de hemoglobina y en la calidad de vida de los pacientes.

Vitamina C: optimizadora del metabolismo energético

Aunque la vitamina C no es una vitamina "energética" en sí misma, facilita la absorción del hierro y apoya al sistema inmunitario, por lo que su déficit puede contribuir indirectamente a la fatiga. Este micronutriente contribuye al metabolismo energético normal, participando en reacciones metabólicas clave para obtener energía de forma eficiente a partir de hidratos de carbono, grasas y proteínas.

La vitamina C desempeña un papel crucial en la optimización de la función mitocondrial, mejorando la producción de ATP, la molécula energética fundamental para todas las funciones celulares.

Los estudios clínicos confirman estos beneficios. Un ensayo clínico publicado en la revista científica European Journal of Nutrition (2022) determinó que existe una relación positiva entre la suplementación de vitamina C en adultos jóvenes y la mejora de su resistencia al cansancio, mejora de la atención y motivación.

Vitamina D: más que salud ósea

La vitamina D ha demostrado ser mucho más que un nutriente esencial para la salud ósea. Las observaciones clínicas confirman la relación entre la deficiencia de vitamina D y la fatiga y debilidad. De hecho, una vez que se restablecen los niveles séricos de vitamina D en personas que padecen estos trastornos, todas experimentan mejoras significativas en su calidad de vida en cuestión de meses. 

La vitamina D podría manifestar su déficit como debilidad o fragilidad muscular, síntomas que impactan directamente en los niveles de energía.

Los estudios observacionales muestran una correlación entre el estado deficiente de vitamina D y fragilidad, debilidad muscular, fatiga y caídas. Esta evidencia está avalada con estudios en pacientes con deficiencia grave de vitamina D, en los cuales la administración de este nutriente mejora los síntomas de fatiga, cansancio y dolor.

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