Calicivirus felino, el resfriado de los gatos: ¿Cómo se contrae? ¿Tiene cura? ¿Puede transmitirse al ser humano?

  • El CVF es un virus respiratorio que, aunque se suele curar, puede causar infecciones graves en gatos inmunodeprimidos. 
Un gato doméstico se come un ratón tras cazarlo.
Un gato doméstico se come un ratón tras cazarlo.
PIXABAY

El calicivirus felino o CVF es un tipo de gripe que afecta a los gatos y que es bastante frecuente, especialmente entre gatos callejeros, que viven en colonias o en protectoras, pero que también puede afectar a los gatos domésticos. Aunque no suele ser complicarse y la mayoría de los gatos lo superan con éxito a las pocas semanas, sí puede ser grave en caso de los cachorros o los gatos inmunodeprimidos, por eso es importante estar alerta y prevenirlo en la medida de lo posible, pues algunas cepas suelen ser muy virulentas y resultar mortales en algunos casos.

Qué síntomas provoca el calicivirus felino

El calicivirus es un virus que se propaga con gran facilidad y que afecta a las vías respiratorias, por eso muchos de los síntomas son respiratorios, pero pueden presentarse otros, que aparecen entre dos y diez días después de la infección. Los más comunes son:

•Secreción nasal

•Dificultad para respirar

•Secreción ocular o conjuntivitis

•Estornudos

•Decaimiento

•Heridas en la cavidad bucal, en la nariz, gingivitis… (uno de los signos más distintivos de la enfermedad)

•Diarrea

•Fiebre

•Pérdida del apetito

•Neumonía

•Molestias en articulaciones y cojeras

Hay que estar especialmente alerta si observamos que el gato tiene fiebre, está muy decaído y deja de comer y beber, sobre todo entre los gatitos más jóvenes, pues podría deshidratarse y desnutrirse y poner en peligro seriamente su salud.

En caso de virus peligrosos, especialmente el que se conoce como calicivirus virulento sistémico, pueden presentarse otros síntomas más graves, como edemas, vasculitis, hemorragias, ictericia… que también podrían en grave riesgo su vida.

¿Cómo se contagia el CVF?

El calicovirus felino es muy contagioso, y la vía principal de transmisión es de gato a gato a través de secreciones nasales, oculares, la saliva y las heces. También se puede transmitir de manera indirecta mediante objetos o espacios, como comederos y bebederos, juguetes, comida, arena, etc. Y es que se trata de un virus muy resistente que es capaz de sobrevivir hasta un mes en estos entornos. Una vez en gato entra en contacto con el virus, este se introduce en su organismo a través de la nariz, la boca e incluso los ojos. Hay gatos que, aunque no tengan la enfermedad o ya la hayan superado, también pueden ser portadores, por lo que no solo pueden transmitirlo los gatos enfermos o con síntomas.

El CVF es exclusivamente felino, ni las personas ni otras mascotas dentro del hogar pueden contagiarse ni padecer la enfermedad.

¿Cómo se trata y cuánto dura la enfermedad?

En la mayoría de los casos, la enfermedad se supera sin tratamiento específico, especialmente entre los gatos adultos y sin problemas de salud. Entre los gatitos, los gatos ancianos o con patologías que debiliten su sistema inmune, la enfermedad es más grave y puede incluso poner en riesgo su vida.

En general, la infección suele estar activa alrededor de un mes y el tratamiento, suele ser sintomático con medicación para la secreción nasal, las úlceras bucales, la conjuntivitis, el dolor y la fiebre, como antinflamatorios, analgésicos, colirios… En algunos casos será necesario prescribir antivirales o antibióticos para tratar complicaciones o infecciones secundarias.

Al tratarse de un virus que muta mucho, es probable que los gatos infectados puedan volver a padecer la enfermedad una o varias veces a lo largo de su vida si están en contacto con el virus.

¿Cómo se puede prevenir?

La mejor manera de prevenir el contagio por CVF es la vacuna, que se recomienda en todos los casos, aunque el gato no esté en contacto con el exterior. Aunque es muy eficaz, tampoco protege al 100% debido a la mutación del virus, por lo que, además, se deberán tomar una serie de precauciones:

•Evitar que el gato vagabundee para que no entre en contacto con gatos callejeros, pues en las colonias, este virus es muy frecuente.

•Desinfectar los utensilios y espacios usados por los gatos con regularidad.

•Si llevas un gato nuevo a casa, es recomendable que no estén en contacto las primeras semanas y que no compartan espacios ni comedores, bebederos, arenero… Esto es aconsejable debido a que, aunque no presenten síntomas, muchos gatos pueden ser portadores de la enfermedad. Para estar 100% tranquilos, podemos hacerle pruebas para descartarlo.

En caso de tener un gato infectado en casa, deberemos aislarlo completamente del resto de gatos que tengamos y extremar la higiene.

•Mantener al día el calendario de vacunación también del resto de enfermedades, llevarlo al veterinario con regularidad y alimentarlo correctamente para mantener sano y fuerte su sistema inmune. 

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