Esta web te permite crear tu propio ecosistema digital: ¿conseguirás que sobrevivan tus pixeladas mascotas?

Incluye cada elemento o pez en su justa medida para crear un espacio propicio para la vida
Incluye cada elemento o pez en su justa medida para crear un espacio propicio para la vida.
orb.farm

En los últimos años de la década de los 90, los Tamagotchi se convirtieron en inseparables compañeros de niños y niñas. Sus muertes eran auténticas tragedias. El objetivo en la web orb.farm también es lograr la supervivencia, pero, en este caso, de todo un ecosistema. Eso sí, si alguien echa de menos tiempos pretéritos, puede cuidar a los Tamagotchi inspirados en ‘Evangelion’.

Dentro de ese ecosistema, obviamente, el propósito basal de nuestra intervención debe ser que tus mascotas acuáticas y virtuales tengan lo necesario para subsistir. orb.farm propone un juego que acerca a los más pequeños al cuidado del medio ambiente y a las actitudes respetuosas con el entorno.

El sistema es sumamente sencillo: en el centro, un círculo vacío, que es el espacio en el que cada uno ha de crear un ecosistema digital y, de fondo, el cielo y el mar donde el día va pasando a la velocidad que tú decidas. En la parte superior derecha de la pantalla hay un cuadro de mandos muy fácil de entender y manejar.

En él hay 15 comandos: un botón para hacer que el día pase rápido, veremos como el sol da vueltas alrededor de tu ecosistema, a más o menos velocidad dependiendo de si picamos en el botón antedicho. También está la opción de resetear y volver al principio o de limpiar la última intervención.

Crea tu ecosistema desde cero
Crea tu ecosistema desde cero.
orb.farm

Arena, agua, algas, peces, ¿será sostenible tu ecosistema digital?

El resto de botones disponibles son los que harán que llenes de vida –y de elementos que ayudan a la vida– ese ecosistema. Sólo tienes que picar en cualquiera de ellos, ir con el cursor al interior del círculo y –pulsando el botón izquierdo– incluir lo seleccionado. ¿Y qué puedes incluir? ‘Glass’ –entendido como lo que forma el círculo, sus paredes–, también arena, piedras, madera, algas, pulgas de agua, hierba, bacterias, peces, goldfish –carpas– y, por supuesto, agua.

Pero no se puede crear este ecosistema al albur de nuestras apetencias. A la izquierda del cuadro de mandos hay un medidor de CO2 y O2, que deberá ser controlado para producir, de verdad, un espacio sostenible.

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